8 de enero de 2015

Gardel desconocido

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

La Cumparsita suena en la radio. Amanecer de lunes. Amo a Gardel y sin embargo se me ha hecho, ahora, luego de treintaiséis años, controvertido.

En 1995 leí una novela argentina: Frontera Sur. Conocía lo que el autor hablaba, la geografía, población, historia. Pero descubrí, aprendiendo, otras cosas y, entre ellas, la vida de Carlos Gardel, aunque no sé con qué rigurosidad se la habrá recordado. Horacio Vázquez Rial escribe con limpieza excepcional y junta los cabos con tanta destreza que no puedo menos que creer que lo que dice es cierto. De ser así, Carlos Gardel fue hombre de putas, cafisio, explotador de cuerpos que pagaban su lujo personal. En un tiempo en que aquello era común, hubiese sido difícil que él, idolatrado como era, se sustrajera a la tentación de tener su propio rebaño. Rimbaud traficó con esclavos, dirán, pero aquello no tiene que ver con su arte, ni el puterío con la música de Gardel. No deja de ser, sin embargo, extraña la posibilidad de tal ambigüedad.

Aparentemente hubo un Charles Gardés, hijo único de una meretriz francesa que llegó a Montevideo. Por circunstancias que no interesan el muchacho murió, y el hijo de un malevo de Paysandú, Uruguay, tomó su identidad para cubrirse la espalda. Gardés se transformó en Gardel y Charles en Carlos. El verdadero nombre del trovador criollo era Carlos Escayola, y el mundo lo conoció cantando.

Gardel, el único, porque el francés bien muerto está, tuvo un hijo o hija en una de sus mujeres. Este niño fue mantenido a escondidas por el padre. Egoísmo o certeza de no vivir como debiera lo hicieron. Lo cierto es que la leyenda muere en un avión de Medellín, y si vástago hubo fue nominal. Solo existió en el silencio.

Hay un momento del libro en que Gardel disgusta: cuando está con el general asesino Félix Uriburu, golpista de 1930, sus secuaces y putas. El cantor los entretiene. Ahí deja de ser artista para convertirse en clown. Y es algo que no quiero pensar.


Publicado en Opinión (Cochabamba), 30/07/1996
Imagen: Gardel-Uriburu (Fuente: La Terminal)

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