22 de julio de 2016

Los Novios de la Muerte... hace 35 años.

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MIGUEL SANCHEZ-OSTIZ -.

Hace treinta y cinco años, un 17 de julio, los paramilitares de Klaus Barbie, en unión de uniformados del narco-golpista García Meza, asaltaron la sede de Central Obrera Boliviana y asesinaron a Marcelo Quiroga Santa Cruz en circunstancias nunca del todo aclaradas. El asalto me lo contó hace años Liber Forti que estaba presente y, detenido, salió con vida. Me dijo que vio cómo bajaban a Quiroga ensangrentado arrastrándolo por las escaleras. Dudaba que estuviera vivo. Quiroga no estaba solo, también desaparecieron para siempre Juan Carlos Flores Bedregal y, en Oruro, el día 22, Renato Ticona... hay más, desaparecidos, torturados, asesinados. 

Los restos de Quiroga y sus compañeros no han sido hallados, pese a las promesas presidenciales, que el paso del tiempo convierte en grotescas, y los intentos de extorsión de los militares golpistas que cumplen condena en el penal de Chonchocoro, en el sentido de suministrar información a cambio de libertad. Las acampadas de damnificados frente al Ministerio de Justicia, en el Prado paceño, acabaron resultando molestas y fueron incendiadas. Lo vi.

Se sigue hablando de los militares bolivianos que participaron de manera directa en el asalto a la COB y consiguiente represión, y que entran y salen de prisión según criterios poco jurídicos y menos estrictos, pero muy poco de los paramilitares que formaban bajo el nombre Los Novios de la Muerte a las órdenes de Klaus Barbie, entre los que había españoles... algunos lucían insignias del Ejército español, algo que no creo pudiera pasar inadvertido a la Embajada española y su servicio de información. En concreto insignias de Tropas Nómadas y de GOES (popularmente conocidos como "guerrilleros"). ¿Quiénes eran esos españoles? ¿Quiénes los que habían sido legionarios del Ejército español? Silencio. Eso no le interesa a nadie por lo visto.

Entre los paramilitares estaba Stefano Della Chiaie (en la fotografía con gafas oscuras), presente con muchos otros matones, en Montejurra 76, asunto sangriento este organizado a todas luces desde Presidencia de Gobierno, como podrá probarse algún día, espero. Nadie ha respondido por lo cometido en Bolivia ni creo que haya sido perseguido en serio. La Costa del Sol es un pozo de podre. Los Novios de la Muerte eran una cuadrilla de malhechores internacionales que actuaron de manera impune y van camino de ser historia negra y solo eso, o materia novelesca. 

¿Qué relación tiene en Bolivia el ultraderechista Sixto de Borbón-Parma y Borbón-Busset, protagonista de los sucesos de Montejurra 76, con Roberto Nielsen-Reyes... o no se conocen de nada? 

Resulta interesante el testimonio de Ernesto Milá, recogido por Manuel Vázquez Montalbán en Mis almuerzos con gente inquietante.

Para las andanzas de Klaus Barbie estimo imprescindible la lectura del libro de Peter MacFarren y Fadrique Iglesias, Klaus Barbie, un Novio de la Muerte, así como los trabajos de Gustavo Sánchez y Carlos Soria-Galvarro que acompañó a Barbie en el avión que en 1983 lo entregó detenido en la Guayana: no sabía por qué lo habían detenido, me contaba Soria.

“Se inició en Bolivia una ola de asesinatos. La primera víctima fue el jefe del Partido Socialista, diputado electo por Cochabamba, Marcelo Quiroga Santa Cruz; brillante intelectual, ex ministro de Estado y principal gestor de la nacionalización de la empresa petrolera Gulf Oil Company. Los cuarteles se convirtieron en cárceles. Grupos no identificados asaltaban domicilios particulares. Fue destruido el edificio donde funcionaba y tenía su sede la Central Obrera Boliviana. Se impuso el toque de queda. Los paramilitares patrullaban las calles de las ciudades. Por primera vez en Bolivia, fueron utilizadas ambulancias como carros de asalto.” (Gustavo Sánchez Salazar, en Criminal hasta el final. Klaus Barbie en Bolivia, Barcelona, 1987, pág. 90)

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