Después de los últimos


Dante Alighieri escribió la Comedia y tiempo después y gracias a Boccaccio se volvió Divina, canon literario en un idioma en construcción. Todo lo que tiene comienzo merece ser desecho, en un idioma parece ocurrir lo mismo, Mefistófeles estaba ahí, y además la Divina Comedia tiene un final feliz.

¿Cuánto podemos aguantar nuestra memoria? Pregunta Nietzsche. Recordar sería vivir propio ahí, con toda la melancolía del poeta en un domingo por la tarde y la muerte de la verdad en las guerras. Cuando el Mito se hace cotidianeidad, con Sísifo frente a Prometeo, viendo las religiones sin felicidad.

Propio ahora un amigo me recuerda Haití, donde absolutamente todo es efectual, Papa Doc y Baby Doc, el otro destino de una sola isla; destino infame para seres olvidados, borrados del mapa de la humanidad. Especies en eterno error, una poesía de William Blake.

Vamos leyendo la historia en estos días, como historiadores impacientes, encantados por tiranos y por el poder, siempre atraídos por la violencia. La primera directa televisada de una invasión ocurrió en 1991, aquella noche después del entrenamiento futbolístico fuimos a comer una pizza, apostaban en el mesón del bar, no habrá invasión se le daba 10 a 1, como en Wall Street, que había invasión ganó ampliamente. Fue la continuación del siglo corto o el inicio de una nueva época, espectacular en sus farsescas brutalidades, tragedia sin coro y prolongación del dominio que Trasímaco vio mucho antes.

Maurizio Bagatin, 16 marzo 2022
Imagen: Gustave Moreau, Quimera, 1884

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