Ay, Perú, patria tristísima...


Manuel Scorza


Ay, Perú, patria tristísima.

¿De dónde sacaron los poetas sus pájaros

transparentes?

Yo sólo veo dolor,

yo, únicamente amargas cocinas,

yo, puramente platos vacíos,

a mí solamente sálenme espinas,

sálenme lobos del pecho abierto.

¿En dónde no estuvo la tiranía,

la frente arrasada, el pétalo impotente?

¡Hasta en las más dulces frutas

hallé carbones encendidos!



Ay, Perú, patria tristísima.

Si yo llamara al padre

y al padre padre hasta el padre más antiguo

para que me mostrara la dicha,

toda la felicidad que aquí sonó

cabría en un pañuelo.

Óyeme, patria:

yo como tú estoy hecho con el metal del humillado.

En las sierras se muerden la nieve

hombres amargos como yo;

en las aldeas tropiezan con su pecho

hombres heridos como yo;

en pueblos pálidos se buscan entre las cáscaras

desgraciados como yo.



¡Ah, qué tristeza!

Cuando yo era niño,

veía el crepúsculo agitar sus crueles alas

sin saber que buscaba mi boca para gemir,

pero fui llenándome de cuervos,

mi vida fue cubriéndose de dientes:

ahora soy el dolor de esta tierra quebrada.

No me traigan alondras, ni manzanas.

No se puede apagar con saliva mi pueblo ardiendo,

no se puede pegar con palomas mi patria rota,

ni América en pedazos, mi amor, mi agonía.

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