Entre cerros hostiles que se despeñan y caen
Astillados en alucinada arena, fragmentos
De cuarzo y micas que ruedan mudas, enloquecidas
Vagando por los Andes, colosales moles
Peregrinándolas en silencio de ofrenda
Buscando señales, designios, marcas
Suelen suceder hallazgos que deslumbran…
En una rinconada umbría pero fértil
custodiado por guardianes de otras eras
en medio de la estéril belleza de lo desolado
singulares vegetales seducen tus ojos
los limpian de durezas que te abruman
te procuran alegría y sosiego: es un helechal
Magia natural que desvanece el ardor mineral
Las plantas despliegan su verdor inaudito
En esas temibles oquedades de los cerros
Y tú las cortejas, las loas y les agradeces
Como un milagro de la flora que arrecia
Allí donde sólo hay vértigo, sólo temblor
Ya sabes: donde hay helechos que se prodigan
También admiraras musgos como alfombras
Y esos traviesos líquenes que estampan
Extraños dibujos, misteriosos mensajes
En las rocas, en las paredes que trepan
Como catedrales hacia el cielo
Todos juntos atizan la misma canción
Esa que alienta tus pasos, sella tus huellas
Todos juntos, y las piedras que alzas
Para honrarlos, fortalecen tu espíritu
Lo colman de dicha y esperanzas
Laten, se enlazan fuerte a tu corazón.
* * *
Al viejo Mutis, noble botánico
Andando y desandando serranías y selvas
Neogranadinas, macondos, colombias profundas
E infinitas, la flora lo convirtió en poeta
Se dejó envolver por los helechos, durmió
Sobre mullido musgo, descifró líquenes y sintió
Entusiasmo por el halago y la recompensa
Que las elementales plantas le brindaron
Supo de sus vidas, su voluntad sin doma
Esa que las vuelve presentes, activas
Tan antiguas que estremecen
Ellas que vieron envejecer a las estrellas
Ellas que celebraron volcanes y cometas
Ellas que conviven con eternidades
Tan antiguas que enseñan, lo inspiraron
A resistir, a danzar, a soñar, a cantarlas…
* * *
Si así lo sientes, el helechal deviene santuario
El vegetal secreto se te revela y adviene
Lo que has encontrado no son sólo plantas
Maravillosas plantas, es el encanto del mundo
El que brilla en tus ojos, faro que ilumina
Tu andar, las señales que buscabas son esas…
Las certezas que sólo la fe ampara
La voluntad que las guía
La verdad más pura
La plenitud que sólo la belleza
Te concede y brinda.
Pablo Cingolani
Antaqawa, 17 de mayo de 2026






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