“Pero son cosas que siempre se saben después” - Francesco Guccini -
Crecemos con una imagen, una historia, un mito. A un principio niños descabestrados, luego adolescentes inquietos. No sabíamos que Marilyn Monroe había leído el Ulises de Joyce, y tampoco sabemos cuál habrá sido su impresión de la novela. Muy pocos la han realmente leído y sin embargo es uno de los textos más citados de toda la literatura, es un Mito. Así el hombre construye mitos. En una fachada la imagen del mito, en la otra el Mito. Me imagino la Historia escrita así, divulgada así y aprendida así, de eso quería escribir hoy.
Leo a Sigmund Freud: “A menudo nos vemos expuestos a una sensación inquietante cuando la frontera entre la fantasía y la realidad se vuelve difusa, cuando aparece ante nuestros ojos algo que hasta ese momento habíamos considerado fantástico”.
El Mito es el nombre de todo lo que existe, lo aprendimos con la filosofía griega y en las fabulas de Esopo. Quedará para muchos la amargura de que atrás de la imagen del mito está el Mito. Solamente porque todo necesita una explicación, aunque adelante a ella exista siempre una interpretación a todo. Y esa interpretación ha creado muchas realidades: el heroico Che Guevara, Las venas abiertas de América Latina, Dennis Hopper, el Mito del buen salvaje, el comunismo, el étimo de mil palabras, la meritocracia, el tiempo, el espacio, la democracia y la historia. Fenómenos que han existido y que existen, cruces y delicias, bellezas y espantos, goces y sufrimientos.
“Pero son cosas que siempre se saben después” cantaba el Poeta. Crea el ser humano mitos para su sobrevivencia, y el viento sigue soplando con su vertiginosa y aleatoria voluntad de poder.
Maurizio Bagatin, 8 de julio 2026
Imagen: Marilyn Monroe


0 Comentarios