23 de diciembre de 2010

SMS

JESÚS CHAMALI -.

Se llamaba Bernard Khöler y era alemán. Cuando el 6 de noviembre abrió la puerta de su casa para ir a comprar el pan, no pensó ni por asomo que ya no volvería jamás a sentarse cómodamente en su salón a ver un partido de fútbol en la tele. Teodoro Martinez, un hombre normal, trabajador y tranquilo, lo apuñaló hasta matarlo.

Hasta aquí todo normal y vulgar. Todo lo normal que puede ser que un ser humano mate a otro. Sin embargo, la historia de Teodoro es cualquier cosa menos normal o vulgar.

Teodoro tiene 47 años, trabaja en el municipio de Tres Cantos, en Madrid. Es un gran aficionado a las novelas de misterio y a las historias de intriga y está casado con una mujer de nacionalidad austriaca.

Un día Teodoro coge el teléfono de su mujer porque el suyo se había quedado sin batería y necesitaba mandar un sms. Después le picó la curiosidad y se puso a leer los que su mujer tenía guardados en él. Así se enteró que ella tenía una relación con Bernard, de Alemania. La ira y los celos le cegaron. Ahora entendía ese desapego que ella le mostraba últimamente. Ahora comprendía esa indiferencia, esa frialdad en su trato hacia él. No es que ella, siendo austriaca, hubiera sido nunca muy pasional, pero últimamente parecía que todo lo que él hacía estaba mal y la irritaba.

Teodoró calló y pensó. Estuvo pensando y sopesando durante días qué hacer, cómo solucionar esto, cómo hacerle pagar a ella y a su amante este dolor, cómo vengarse. Y una tarde dio con la solución.

Le dijo a su mujer que la empresa le manda unos días fuera de Madrid para hacer un curso de formación, cogió un vuelo Low Cost, alquiló en Berlín un coche, compró un cuchillo de caza y se apostó frente a la casa del amante de su mujer hasta que lo vio salir a comprar el pan. 

España siempre ha sido un país de navajazos. 

Siete puñaladas acabaron con su contrincante en menos de medio minuto.

Luego, tiró el cuchillo al Rhin, dejó el coche en el aeropuerto y esperó pacientemente las seis horas que faltaban para que su vuelo a España saliera de Berlín. 

Pero se le olvidaron varios detalles. En Alemania, el cuchillo no es el arma habitual para los asesinatos. Allí usan habitualmente armas de fuego. Luego, no recordó quitarle el movil a al amante de su mujer. La policía encontró en él los mensajes que le mandaba a su mujer y ató cabos. Por último, mientras esperaba se fumó medio paquete de Ducados, una marca de tabaco que sólo se encuentra en España, así que la policía fue uniendo una pista tras otra hasta que salió un claro sospechoso: el marido de la amante. 

Cuando la llaman para confirmar ese dato, ella le dice que su marido no está en casa sino haciendo un curso y al proporcionarles sus datos, comprueban que Teodoro había viajado a Berlín y estaba de camino a España en esos momentos.

Teodoro no esperaba un cálido recibimiento en su casa. Pero ver media docena de policías esperando por él, fue sin duda una gran sorpresa.

31 horas duró su venganza. Ahora le esperan 40 años de cárcel en Alemania. Con 47 años de edad, no volverá a pisar la calle.

Eso sí, las cárceles alemanas tiene una gran colección de libros de misterio, así que podrá seguir con su vieja afición de leer novelas de policías y asesinos. 

Aunque ahora su vida parezca el argumento de una de ellas.

8 comentarios:

  1. Vaya historia amigo Jesús. Nos hemos dado de bruces con la España Negra, con esa España de machos hispanos, machos cabríos, que no soportan asumir que, cuando la relación de pareja va muriendo, fenece por completo, nada se puede hacer. Nos vuelves a recordar que el hombre, ese macho cabrío irracional y descontrolado no suele entonar el "mea culpa" cuando su mujer se encuentra perdida, olvidada, sin caricias y sin amor, tal vez duramente tratada, dictadoramente tratada, anulada su voluntad. Todo lleva un proceso. La mujer enamorada y entregada no se desenamora de repente, es un proceso de tiempo, más o menos largo. Puede ocurrir, entonces, lo que ocurrió a la mujer de tu amigo. Recordaría a aquél novio de juventud, contactaron, recordaron, volvió a crecer la ilusión y lo demás ya sería literatura. Tu amigo no supo reflexionar, no preguntó, no quiso saber. Sólo buscaba venganza porque los celos los mataban, sólo quería demostrar al mundo que su mujer, o suya o de nadie más. Había que acabar con el infractor, con el que le había robado el amor de la mujer que era suya, exclusivamente suya. Las noticias españolas, casi a diaro, nos traen estos cruentos sucesos de hombres que matan a sus mujeres.
    Un relato excepcional, descarnado, sin florituras. Un relato muy bien argumentado. Te felicito. Mi más cordial enhorabuena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Concha, lo triste de esto es que, aunque parezca el argumento de una mala novela de misterio, ocurrió realmente.
    Como sabes, mis raíces son árabes, pero jamás comprenderé que alguien, aunque sea por momentos, se crea dueño y señor, amo incondicional, de otro ser humano. Que lleve sus miedos, frustraciones y complejos hasta el extremo de matar, de hacer desaparecer física o psicológicamente al otro.
    Amar no es sólo mirar la luna arrobados, hacer el amor (más o menos apasionadamente) o compartir casa, cama y mesa. Amar es -o debería ser- un verdadero compromiso. Un compromiso de libertad, de dar y de aceptar libertad de y para el otro.
    El resto es volver a épocas donde el "honor" se lavaba con sangre, donde la mujer er "señora de", como si fuera una propiedad más...¡Qué absurdo!
    Amar es -o debería ser- también aceptación. Aceptación de que las cosas empiezan y acaban, sobre todo si no se hace ese esfuerzo diario y consciente porque no acabe.
    ¡Cada vez comprendo menos este mundo tan absurdo en el que me ha tocado vivir!
    Gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  3. Así estamos todos amigo Jesús. Este mundo es desquiciante.
    Yo soy una apasionada del mundo árabe. Hay algo que me atrae irresistiblemente. Con sus defectos. Tal vez porque llevamos sangre árabe y yo, al menos, lo percibo.
    Que pases una feliz Noche Buena y Navidad.
    Un abrazo muy fuerte.

    ResponderEliminar
  4. Un historia terrible e inquietante, que no es muy diferente de lo que se ve en los noticieros a diario. Parece que en pleno siglo XXI sigue predominando la idea de que la mujer es un bien personal o que carece de voluntad. Los hombres se resisten a dejar ir o aceptar el mal paso dado sin ejercer violencia. ¿Parte de la naturaleza? No lo acepto.
    También me resisto a pensar que los celos o la infidelidad sea móvil que justifique un crimen, sin embargo, hay abogados que no tienen reparo en exponer las miserias de la pareja o de la víctima buscando un atenuante al hecho. Claro, hay otros intereses adosados.
    La muerte merece el castigo que la ley disponga, en este caso, sería justa la condena por más celos que haya de por medio.

    Un gusto leerte, un relato impecable y los comentarios dan potencia al conjunto.

    ResponderEliminar
  5. Ah, las pasiones, cuantos crímenes se cometen en su nombre, amigo Chamali. Leer novelas policiales sin duda contribuyó a reforzar un marco mental legitimador para la venganza de Teodoro. Hubo tanta premeditación como torpeza en los detalles. Caro le costó al alemán su amor por una española. Mi bisabuelo, un francés inmigrante en la Patagonia, también perdió la cabeza por una española, pero prefirió autoeliminarse para acabar para siempre con el dolor de aquel desamor. Algo deben tener las españolas.
    Un escalofriante relato, perfectamente narrado, mi amigo Chamali. Abrazos y felicitaciones por tu enorme talento.

    ResponderEliminar
  6. Casi todas las personas que he conocido se han ufanado de su amplio conocimiento, su exquisita cultura, su perfecta formación familiar, sus valores, su religión y su circunspecto paso por este mundo. Sin embargo, creo que todos, bajo determinadas circunstancias podemos transformarnos en asesinos. Las pasiones nos empiezan a envolver y nos enceguecen hasta un punto de no retorno. No sé si Teodoro haya sido más malo que el resto de los mortales. Sin duda que su cultura machista y patriarcal y sus ideas extraídas de la literatura policial actuaron como un acicate para ese desenlace.
    Cada vez que me han abandonado he imaginado infinitos males para mi abandonador. Espero que nunca se concreten, pero no podría asegurarlo.
    Saludos Jesús. Muy bien contado.

    ResponderEliminar
  7. Hay una canción que dice:"La española cuando besa es que besa de verdad y a ninguna le interesa besar por frivolidad".
    Hecha esta salvedad, se podría decir que las españolas, las españolas de antes (no me atrevería a decir de qué época) se dejaban elegir (ellas no elegían) por sus maridos y éstos solían tener sus amantes y no pasaba nada. Las mujeres llevaban cuernos y los hombres no.Ninguna mujer osaría engañarles (algunas habría que se saltaban la norma, pero las menos y las que lo hacían eran consideradas putas y eran rechazadas socialmente)
    Ahora, las cosas han cambiado mucho en España. Las mujeres, como ellos hicieron antes, seducen, conquistan y abandonan. Y,si te he visto, no me acuerdo.
    Muchos hombres no acaban de entender estos cambios y cuando la pareja falla, se rompe y ella solicita el divorcio o la separación, entonces el hombre no lo acepta y de ahí los numerosos asesinatos a mujeres que ocurren en España en pleno siglo XXI. Podría seguir razonando pero creo es suficiente.
    Aprovecho para felicitaros las pascuas a este maravillos equipo que forma "PLUMAS LATINOAMERICANAS".
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Recuerdo esta noticia, cuando saltó a la prensa. La realidad supera la ficción una vez más.
    Excelentemente resumida y explicada, incluso aporta su parte de intriga...

    ResponderEliminar

*