24 de noviembre de 2012

Acuarela

GABRIEL PRACH -.

No estuve allí, lo sé. La ventana abierta y la noche brillando a diestra y siniestra. No estuve allí. Fumando, cambiando la radio, tomando café y mirando las manchas de pintura en el piso. No estuve cuando sentada en la plaza matabas el tiempo haciendo cualquier cosa. Algo que aturdiera el recuerdo, el dolor de la ausencia, la soledad iracunda y silente. No estuve y algo duele miserable en mis entrañas. Un dolor de tripas y corazón sedado con un trago extra. Un barniz para ocultar la huella que dejaste olvidada. No estuve en la noche inmensa ni en la mañana fría corriendo calle abajo, ni en el andén del bus que te llevaba, ni en la llamada del teléfono que nunca sonó. Mirando el color de la lluvia salpicando tu sombra. Lo sé. No estuve abriendo la puerta del bar del Sábado en donde ahogabas el silencio con risas falsas por doquier. Olvidando al amante de turno, su plática egoísta y hasta su nombre. Con tus manos frías pintando tus uñas de roza, sujetando un rizo rebelde que oculta la visión de un gato corriendo. Regando maceteros con agua de la última lluvia. Riendo a veces, callando otras muchas. Apagando las luces para observar las brazas del cigarro en tu boca. Mordiendo una galleta de chocolate tirada en la cama. Durmiendo con la cabeza bajo la almohada y tus brazos hacia arriba en un afán de rendición inconsciente. No estuve, y lo sé, como también sé que nunca estaré y eso tu también lo sabes.

6 comentarios:

  1. Pesa la consciencia de no estar cuando se le requiere con el corazón y el pensamiento. La cura es la certeza de no querer hacerlo y que el otro lo sea también. Mucha madurez, dolorosa certeza.

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  2. Sus palabras dan pinceladas aguadas, imprecisas pero necesarias para componer esta acuarela narrativa. Muy bueno!

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  3. No creo que se sienta culpa ni pesar por estar consciente de lo que no se hizo en tiempo y forma. Toda autoconsciencia exculpa porque excusa como acto reflejo. Esto es un texto acuarela, muy bueno.

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  4. Desde que era muy chica las pinturas en acuarela me encantan, la imprecisión de cada trazo y la trasparencia de los colores me sugieren una sutilidad en la mirada. Un texto que dibuja como acuarela me sugieren algo parecido, lo que sentís y ves, lo que reinterpretás se trasluce en tus relatos. Me gustó!

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