19 de julio de 2013

El viaje nuestro de cada día

LILYMETH MENA -.

Todo empezó hace unos ocho años cuando en mi visita mensual al médico general, éste me informó que él ya no se sentía capaz de ayudarme y me envió con el psiquiatra. Si ya se que a muchos la mera mención del psiquiatra les eriza los pelos de la espalda. A mi me pareció en ese momento lo más normal y adecuado.

De la primer consulta salí con una receta de tranquilizantes y antidepresivos que consumo hasta la fecha.

Con el paso natural del tiempo y de sus sucesos desencadenados, se me fueron sumando al consumo diario, un chocho de Clonazepam antes de dormir y analgesicos para mi dolor de espalda.

En suma, por ahí de las once de la noche me encuentro tan fuera de mi que nunca me dejarían participar en ”La tour de France”.

No hay nada de digno en lo que les relato, soy como el peor y más bajo borracho de cantina, en vano intento de callar sus dolencias íntimas, adormeciendo el cuerpo y disipando la mente.

Siempre tuve la opinión de aquellos que son adictos, como el peor de los errores y la cobardía más grande.

Quien busca evadir su realidad no es sino un cobarde

Y heme aquí hablando más conmigo que con ustedes, porque a decir verdad no me importa lo que piensen.

La última vez que intenté dejar de consumir tuve un ataque de pánico que dejó como saldo mis largos cabellos recortados casí al ras tirados sobre el tocador y todo el suelo de mi habitación..

Mi estúpido consuelo (como todos los consuelos), es que no hago daño a nadie, duermo estupendamente, me mantengo estable y me siento en un estado de relajo que me permite sonreír como si no pasara absolutamente nada.

Perdí un ojo! Qué más da.

Me dejó el novio! Hombres sobran.

No quiero que mal interpreten esto como un grito de auxilio, porque no lo es, como todo adicto soy yo quién tiene la opción de dejar de consumir. 

La cosa es que no quiero.

Porque soy cobarde.

Porque no hago daño ni molesto a nadie.

Y porque cada quién tiene derecho de viajar como le de la gana.

Sólo deseo que me leas y me mires.

A qué no lo adivinabas?

Nadie sabrá jamás lo que viene cargando el de a junto.

3 comentarios:

  1. Creo en la libertad del ser humano, que cada uno elija el modo de vida que se le antoje, sin intromisiones de otros ni sugerencias curriculares del Estado. Lo importante en no molestar al de al lado.

    Buen texto

    Un abrazo, Lilymeth

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  2. Hay cosas que nos pasan sin razón a aparente, ni por asomo somos responsables de absolutamente todo lo que nos sucede. Sí podemos hacernos de fuerza y tratar de vivir con lo que toca lo mejor posible, en la lucha está el triunfo.

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  3. En Estados Unidos, la mitad de la población usa drogas legales o ilegales; en México, por lo que leo, son más sanos. En cualquier caso, el tomar medicamentos no te ha impedido nunca escribir y llegarle al lector.

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