19 de junio de 2014

Fastos en Madrid

CONCHA PELAYO -.

Hoy ha sido un día muy especial para España. También para mí y para muchos españoles que hemos sido testigos de la historia de España de las últimas décadas. Hoy, mientras sentada en mi sillón veía cómo eran aclamados los nuevos Reyes Felipe y Letizia y a sus hijas junto a ellos, fui repasando los acontecimientos que a lo largo de gran parte de mi vida se fueron sucediendo: Nací en plena dictadura franquista. Fui testigo de la muerte del dictador y de la llegada de la Democracia. Presencié, como muchos españoles, la Coronación del Rey Juan Carlos, el golpe de Estado que hizo que se tambalearan los cimientos de la reciente estrenada democracia española. Vi. crecer a los hijos del Rey y aprendí a amar al Monarca, a respetarlo y admirar su carisma y buen hacer. Tal vez me dejé embaucar como muchos españoles por el prestigio que el Rey Juan Carlos consiguió para España. He disfrutado del bienestar general, de mi propio bienestar y el de mi familia y amigos. Vi cómo se fueron sucediendo los diferentes gobiernos: ora del PP, ora del PSOE. Fui también aprendiendo que los ideales pueden irse resquebrajando a medida que los gobiernos se perpetúan en sus cargos. Mientras observaba los fastos en el día de hoy, pensaba ensimismada en los grandes acontecimientos que se han ido produciendo en nuestro país a lo largo de todos estos años. Todo fue pasando ante mí como si de una superproducción cinematográfica se tratara para comprobar como del subdesarrollo y aislamiento seculares se pasó a las grandes infraestructuras, al desarrollo industrial, a las modernas vías de comunicación, al bienestar de todos los españoles.

Todo, en fin, parece que funcionaba, que vivíamos en una burbuja de ilusión y fantasía hasta que llegó la crisis económica y con ella el desencanto, el desamparo, el desempleo, la miseria, el empobrecimiento del país, el enriquecimiento de muchos en detrimento de la desesperación de los otros. 

Hoy, los Reyes Felipe y Letizia se paseaban en un Rols Royce por las principales calles de Madrid, un Madrid engalanado con flores y banderas. No sé qué habrán hecho para ocultar a los parias de la patria que pernoctan por los aledaños del Palacio Real, allí amontonados, unos sobre otros, guarecidos en cartones y en su propia miseria. No sé qué habrán hecho para ocultar las entradas de los comedores sociales donde cientos de familias van a solicitar un plato de comida. 

Hoy todo era glamour, todo era bello en la capital de España. Sus Señorías, desde sus poltronas, aclamaban a los nuevos Reyes. Se les veía satisfechos, orgullosos de que las cosas se hayan hecho como se han hecho. Allí se nos mostraban a los españoles, con sus mejores galas, saludándose unos a otros, babeando de gusto por ser, cómo no, “protagonistas” de un acontecimiento tan importante. La Monarquía, a los miembros del Gobierno, les da caché, les ensoberbece y ayuda a sentirse importantes porque son conscientes de que los Monarcas son a Sus Señorías, lo que los sombreros de las inglesas son a Ascot. 

Hoy ha sido un día largo y bullicioso. Me retiro sin saber si la Monarquía conviene a España o si los españoles vamos a despertar algún día de este letargo y aborregamiento que padecemos.

4 comentarios:

  1. Américo V. Presa20/6/14

    Notable: la buena ciudadana todavía duda si la Monarquía conviene a España. No se puede ser más burgués. Pero a no desesperar. Quizá mañana, atravesada por una revelación trascendental, se pregunte si el capitalismo conviene a España...

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  2. Amigo Américo. Creo que no ha detectado mi ironía. Estoy muy curada de espanto desde hace mucho tiempo. Fíjese, yo no doy mi voto a nadie desde hace muchos años. Sugiero la abstención para que el capitalismo no siga haciendo de las suyas.

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  3. La historia ante tus ojos. La has vivido, puedes comparar los cambios, los adelantos, las falencias, la burbuja, la crisis, el desconcierto, y ante todo ello ofrecer una mirada templada, humana y también perpleja ante lo que se viene, ante lo que conviene para el presente y futuro de España.

    Un abrazo fuerte, querida Concha.

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  4. Excelente testimonio y confesión Concha, estaba pensando un texto ,una imagen para compartir mi sentimientos ante este acontecimiento y lo he encontrado aquí.Un abrazo.Comparto en mi face.

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