26 de diciembre de 2016

Reivindicaciones a las puertas de un nuevo año.

MARISA PEÑA -.

Para este nuevo año pido sólo la Paz y la Palabra. Y reivindico el derecho de todos a decir lo que pensamos, a creer en utopías imposibles, a ser filántropos pueriles, o misántropos declarados. A ser amables, aun a riesgo de ser pesados… A reír, a llorar, a hacer incluso el ridículo. A equivocarnos, a pedir perdón, a ser perdonados, y a perdonar, si hace falta (porque ninguna afrenta es en el fondo tan importante, sólo la muerte no tiene solución y, cuando venga, siempre “tendrá tus ojos”).

Reivindico el derecho de todos los seres humanos a ser tratados como tales, y no como ganado, o como basura, o como medio para conseguir un fin.

Y reivindico también la poesía, necesaria palabra en el tiempo, imprescindible para entender el mundo y para entendernos a nosotros mismos. Sin poesía el mundo es más oscuro, más gris, más inabarcable e incomprensible.

Sé que parece fácil sumarse a estas peticiones y subirse al carro de los buenos deseos. Pero es que, yo, lo creo de verdad; y soy de esas personas, ingenuas e idealistas, que piensa que otro mundo es posible, y que, lo importante, es plantar la semilla,aportar sólo un humilde verso al gran poema del mundo. Aunque no podamos ser nosotros los que recojamos los frutos, ni los que, un lejano día escrito en esa línea del tiempo inabarcable, leamos el poema completo.

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