Velos


Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Escucho un disco que compré en Tower Records, Washington DC, en 1989. Canto del pueblo de Italia. Comienza con Bella Ciao y sigue con una bellísima Cade l'uliva. Triste. Llueve aquí, en Clarkson Street. La muerte ha estado activa para festejar la Navidad. Llueve sobre Denver. Cielo encapotado, cielo color de ratones. Separo un par de vinos, un rioja y un tempranillo, para salir. Supongo el último diciembre aquí. Lluvia. Mujeres italianas cantan: amore, vita, rivolta. Sorbo un brandy sin quererlo. Santo Antonio dice la canzone. San Antonio que robé en una iglesia de provincia para rogar un poco de amor en un cuarto de Aranjuez, casona estilo español, sin reja. Mis pasos profundamente marcados en el barro que lleva a la ventana. No paso por allí por treinta años, o cuarenta, concreto descansará sobre huellas tembleques de pluvioso amante. Empujo la ventana, vistes un largo vestido negro. No llevas ropa interior. Lo abres, bienvenido, benvenuto. Ese libro que me mata, diría Bataille. Lo leo, lo releo, bebo del cáliz, grial non sancto. Luego te esfumas, se te tuercen los dedos según las líneas de El Bosco. Nos vamos poniendo viejos. La música no. Los cirios están encendidos para sosegar el tráfago que tocó vivir. Edvard Munch, hoy pareces un cuadro de Munch.

Balalaikas, bouzukis, bandurras y mandolinas acompañan el entierro. Una mujer de cabellos rojos que conozco inicia el baile mortal con pases de acordeón. Me gusta cuando respira el acordeón si has escuchado al acordeón respirar. Suspiros, gemidos, llantos, insultos, ruegos y bienvenidas. Cae lluvia de pena, se hace hielo la desdicha, cubre el pasto asesinado por el invierno. Un público aplaude, se baila en algún lugar, en el disco se baila y sin embargo por la ventana asoma color plomo. Amore mio… y sigue sin entenderlo yo. Ragazzo mio, dice. Un amor que se va lontano e io ti amo, supongo que se escribe así. Mamá, papá, dónde andarán, por qué no vinieron a la fiesta. Encima de la mesa hay olorosos membrillos y pimientos naranjas. Cortan perejil y por el aire vuelan brisas de guiso, de hogar, nostalgias de perejil, de hinojo.

24/12/2021

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