Un cuadro de Teodomiro Beltrán


Don Teodomiro Beltrán, educador y pintor, nos dejó algunos textos sobre la educación de su tiempo en Bolivia. Instrucciones pedagógicas y, particularmente, Los vicios de nuestra educación, son resúmenes de los muchos vicios y de las pocas virtudes de la educación de siempre, aquí y en casi todo el mundo latinoamericano. Tal vez con Creación de la pedagogía boliviana, algo para reflexionar hoy que en las calles nuestros maestros andan como gallinas sin huatos, y en los palacios del poder ordenan ministros sin decencias.

En la Catedral Metropolitana de nuestra Llajta hubo por un tiempo, colgado a una de las inmensas paredes un cuadro de Don Teodomiro Beltrán, ya nadie se acuerda siquiera que representaba, aunque Monseñor Walter Rosales Claros indicaba que era una representación de un Cristo. De repente desapareció y mi suegro, que era nieto del pintor, fue el último en recibir tan infausta noticia. Fuimos un día buscando más indicios para hallar una pista que nos condujera a la obra del pintor cochabambino. Nos contactamos con el Arzobispo de entonces, Monseñor Tito Solari, con el mismo Monseñor Rosales y con otros miembros del arzobispado valluno. Sin éxito, naturalmente. Hasta que un día yendo por una de las calles del centro, mi suegro se topa con Padre Iriarte, el jesuita testigo de mucha historia boliviana y le narra la triste desaparición y la búsqueda del cuadro de su abuelo, Teodomiro Beltrán, que “de la noche a la mañana” se volatilizó de una de las paredes de la Catedral Metropolitana. Padre Iriarte fue siempre un hombre batallero y pacífico, en batallas con los injustos y en paz consigo mismo, y con una expresión que bordeaba lo irónico le hizo una señal a mi suegro, una de aquellas señales que para todos los de su generación significaba algo específico, algo marcado en el imaginario de su época. Se entendieron.

Originario de Roccamonfina, un pueblo de la provincia de Caserta que surge a los pies del volcán extinto del mismo nombre, Monseñor Gennaro Prata Vuolo, fue desde el año 1981 hasta el 1987 Arzobispo de Cochabamba, salesiano - uno de los tres grandes misterios de la iglesia católica apostólica y romana - y parece que en Bolivia se consagró también como un emprendedor con muchas luces y sombras. Escribe Francesco Zaratti que “Muchos de los emprendimientos más polémicos, como la granja “San Genaro” o la pionera empresa “Hormitabol”, nacieron con el fin de sostener las deficitarias finanzas de las dos “joyas de la corona”. Más tarde, la desesperación por el fracaso de esos negocios, lo llevaron a asumir un ambiguo rol de intermediario de grandes obras públicas en Cochabamba financiadas por el gobierno italiano, gracias a los numerosos e influyentes contactos que tenía con políticos de dudosa reputación de ese país. La sucesiva catástrofe financiera, exagerada por sus detractores, la salida forzosa del país y el obligado retiro pastoral en una parroquia de Roma, marcaron la última fase de su vida”. Monseñor Gennaro “Plata”, como lo habían rebautizado los vallunos de aquella época, falleció en su pueblo natal, y la prensa italiana se acordó de su pasado boliviano, como también de otras luces y sombras, la de sus últimos años, entre camorristas de la Gomorra de nuestros días, propio antes de fallecer.

Me acuerdo de aquel día que mi suegro, el nieto de Don Teodomiro Beltrán, volviendo de su oficina para el almuerzo, se puso a contarme toda esta historia, y al llegar al encuentro con Padre Iriarte m confesa que aquella señal indicaba quien fue el responsable de la desaparición del cuadro de su abuelo.

Una calle y un Colegio nocturno quedaron con el nombre del ilustre educador y del pintor de aquel Cristo, que tal vez se encuentre en algún domicilio particular, en Bolivia o quizás en algún pueblo de Italia. Las vías del Señor son infinitas.

Maurizio Bagatin, abril 2023
Foto: El Colegio nocturno Teodomiro Beltrán en la calle Sucre de Cochabamba

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1 Comentarios

  1. Anónimo9/12/23

    Buenas noches, que interesante historia de mi abuelo Teodomiro Beltrán Zambrana, soy su nieta Teresita Fernández Beltrán. Me gustaría saber más de ese cuadro pintado por él.
    Muchas gracias

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