La dimensión del milagro


Homero Carvalho Oliva

Hace una semana, invitado por Kary Arias, Sangre Japonesa, estuve con Toño Carvalho, en Cachuela Esperanza y, como siempre lo hago cuando llego a un pueblo o ciudad, fui a visitar su iglesia, porque creo que, independientemente de la religión, los templos son lugares de mucha energía, ya sea porque fueron erigidos en lugares sagrados o porque, a lo largo de los años, las oraciones y alabanzas a la divinidad los han cargado de potencias cósmicas que dinamizan el universo y esencializan nuestra relación con el infinito, que es otro de los nombres de Dios.

Le pedí al espíritu del lugar tres Gracias: salud para la familia, nuevas palabras para mi asombro cotidiano y un viaje.

Cuando bajábamos de la inmensa piedra volcánica sobre la que se levanta el pequeño e increíble santuario de madera que parece flotar sobre la roca y descendíamos a la playa recibí un mensaje que me confirmaba los pasajes y estadía para viajar a una ciudad colombiana añorada por la nostalgia de la primera visita hace más de una década.

¿Coincidencia? No lo sé, de cualquier manera seguiré pidiendo mis tres deseos en las Iglesias que la vida me depare conocer.

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Publicado originalmente en el perfil de Facebook del autor. 24/09/2023

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