Panta rei. El tiempo que Newton y el tiempo que mi abuela Angela. Ambos tenían una idea clara del tiempo, de lo que fue y de lo que vendría. Un suministro aleatorio a moros y a cristianos, teniendo como referencia o parámetro el farsesco espectáculo de ambas especies. Y sin embargo hay más tiempo que vida. Masa y velocidad para el físico, dos guerras mundiales encima para mi abuela.
En el espacio vacío y sin articulación falta la medida del tiempo. Y nos perdemos en el inconmensurable.
Fluyen vidas en estos días, las omnipresentes y las ausentes. Y fluyen el árbol de Ginko biloba y las cucarachas, sobreviviendo al tiempo y a la maldad humana. Fluye también el ver que la política ya es solamente un circo, un circo enfermo. Blasfemas imágenes nos rodean de un horrible maniqueísmo, el bien y el mal que siempre existieron, hoy se presentan con una violencia sin alma, como si fueran una inteligencia artificial de facto.
La nuestra época llega a vaciar los nombres desde adentro -de las cosas, de los entes, hasta de los sueños- y no logra a llenar nuevamente aquel vacío.
Leer poesía los últimos días de este extraño año. Poesía encontrada y poesía buscada. Poesía que necesitamos. En ella queda todo o casi todo: “Se fingiamo d’essere/e poi siamo allora/non fingiamo” (Si fingimos ser/y luego somos entonces/no fingimos). Fiat Viarum
Maurizio Bagatin, 31 diciembre 2025
Imagen: Mosaico bizantino de la catedral de Monreale, Palermo, representa el inicio del cómputo de dicho calendario


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