Rosas secas en el jardín


La gente sigue su vaivén, aparentemente con metas establecidas y seguras. Toda esta gente se irá sin dejar sus sombras. Diseñan trayectorias, revelan atajos, desbordan caminos inciertos que tal vez resultan ser hasta inútiles. Elaboran arcaicas soluciones al conflicto.

Estos días parecen un rompecabezas imposible, un cuadro de Jackson Pollock. Es fácil enloquecer dentro de este remolino de incertidumbre. El arrogante silencio de algunas horas del invierno, el aire diáfano y el recalcitrante ruido de las horas de punta. Todas las posibilidades van saliendo por todos los orificios.

Se oye hablar de sentido común, otra de las aberraciones de nuestra época. El buen sentido eclipsó frente al embrutecimiento, a la desmineralización de los cuerpos. De todos estos fenómenos voy observando el naufragio.

La rosa seca del jardín conserva su aura de vitalidad. Obedece al ciclo vital de las estaciones, parece aún reconfortarse en la tierra que es ya fría, un día perderá su linfa, se irá secando y luego morirá.

Maurizio Bagatin, 21 de mayo 2026

Imagen: Saul Steinberg

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