28 de junio de 2011

La depresión y un cerebro masticable

LILYMETH MENA -.

Es muy difícil para una persona que nunca ha estado dentro entender lo que es la depresión, lo que sufre quien la padece y los que conviven con él.

La depresión es una enfermedad mental, y debe entenderse y tratarse como tal. No es una habitación de la que uno puede abrir la puerta para entrar o salir a su antojo. Es un estado en el que uno entra casi sin notarlo y del que cuesta mucho salir.

Imagina por un instante que recién has despertado, no sabes donde te encuentras y todas las luces están apagadas. Cuando te incorporas te das cuenta que estás dentro de una habitación vacía que no tiene ni puertas, ni ventanas; y tú no sientes tener fuerzas ni para idear un plan de escape. Así es la depresión.

Sabes que no es normal sentirte como te sientes pero no puedes hacer mucho por cambiar tu estado y ni siquiera te importa. Bien podrías pasar días enteros sin comer, sin bañarte, sin salir de la cama y quizás podrías dejarte morir de solo estar. 

Curiosamente existen situaciones que funcionan como detonantes para la depresión, algunas bastante comprensibles como la muerte de un ser querido, una mala situación económica, un rompimiento amoroso, el desempleo, e incluso también algunas no tan racionales como perder al gato, no hablarte con alguna amistad, o haberte teñido el cabello de un color equivocado.

Nadie tiene por seguro como irá a reaccionar ante tal o cual situación, y aunque muchos viven con una lámpara de mano bajo el brazo, muchos otros no sabemos siquiera que esos artifundios existen. Y cuando se apaga la luz, simplemente no estamos preparados. Afortunadamente todos somos diferentes y funcionamos de misteriosas maneras.

La depresión es lo mas parecido a un estado de hibernación, estás, pero no estás. Puede durar días, meses e incluso años. 

Lo único que puedes hacer por un enfermo depresivo es dejarlo en paz, ser paciente; y por desgracia son verdaderamente pocos quienes saben entenderlo.

Una cosa que siempre me ha ofendido y molestado es que a las adicciones se les llame ahora “enfermedades”, como al alcoholismo y la drogadicción. No estoy de acuerdo con ese termino hacía un mal que se origina dentro de tu conciencia y al cual ingresas por placer.

Uno no enferma a voluntad.

Otra cosa que siempre me ha dado calambres en la nuca, es esa frase tan socorrida, al menos en mi México lindo, para cuando sabes que alguien se encuentra en mala situación…”échale ganas”. Como si para salir de un pozo sin fondo, bastara echarle ganas. 

Existen un montón de medicamentos hoy en día que si no logran evitarla del todo, la hacen mucho mas liviana, aunque irónicamente muchos de ellos tienen como efecto secundario a una toma prolongada, una depresión mas profunda. 

¿Parece cosa de locos, no? Y créame que lo es, literalmente.

Quizás suene muy tonto o increíble, pero de la misma manera en la que entraste a esa habitación sellada, en un momento sales como si nada hubiese sucedido y ni te acordaras que hace un momento eras una persona hedionda y triste. 

Una mariposa llega una tarde lluviosa y se detiene unos segundos sobre la cornisa de tu ventana, una canción que tu padre solía tararear todo el tiempo ahora sale de alguna casa vecina. A mi me pasó que los niños de la señora del nueve jugaban en el patio, sus vocecitas se escuchaban claramente hasta mi departamento, yo echada sobre el sillón, miraba incansablemente de reojo la manga derecha de mi pijama tan sucia que mi madre seguramente la habría tirado a basura, el gato dormido contra mi. En eso escucho que uno de los niños le dice al otro -Y entonces yo era un zombie y me comía tu cerebro.

8 comentarios:

  1. Lautaro29/6/11

    Increible la fuerza de tu relato. No sé si será autobiografico o no pero lo parece. Muy bueno el blog. Saludos.

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  2. Así como lo cuenta se hace más fácil entender, aunque sea un poco.

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  3. Estás soberbia, Lilymeth... gracias por volver...

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  4. Shockeante y formidable. Lo expone como nadie, nunca leí algo tan profundo en la materia aunque abundan los escritos que hacen referencias a estas patologías mentales. No sé mucho de la materia pero lo que escribe me llega como algo terriblemente sincero.

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  5. Es difícil saber cómo actuar cuando alguien querido y cercano la padece. Es difícil porque da la impresión de que cualquier cosa que se haga o diga sólo empeorará la situación. A veces, actuamos solidariamente con arrumacos inútiles que se estrellan en la tristeza petrificada del otro.
    Es cierto que aparece y desaparece sin decir agua va. No obedece a ninguna lógica, entra por cualquier rendija, se puede quedar largas temporadas y de pronto se va sin despedirse. Pero mientras está cerca nuestro, asfixiándole la vida a quienes amamos, es muy poco lo que podemos hacer. Cuando me ataca a mí, sólo quiero que me dejen en paz para batallar solito con ella hasta pisotearla por completo y cantar victoria.
    El problema es que siempre vuelve, y a veces muy seguido.
    Creyendo comprender en gran medida el sentido del texto, creyendo conocer muy personalmente el trasfondo de lo narrado, no puedo dejar de reconocer la delicada poética vitalista de la última estrofa. Es como una curva que escapa de un oscuro averno y se eleva para perseguir a una mariposa juguetona.

    Soberbio, mi querida Lilymeth.

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  6. Como Claudio, agradezco y celebro tu regreso.. como Jorge creo entender cada palabra por padecer de un sentimiento parecido y bastante recurrente.. Con mi propia voz transcrita te envío un abrazo!!

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  7. Anónimo4/7/11

    Estas “depre”? No eres nada ni nadie? Estas confundida, nauseabunda y vacia, sin ganas ni energía para ser feliz? Que se siente ver la comida y no poderla tragar o comerla sin disfrutarla? Que Implica dejarte morir? Necesitas regodearte en tu propia mugre y convertirte en tus propios, fetidos y repugnantes bichos? Ya intentas rescatar lo perdido? Funciona o sigue doliendo? Porque no mejor nos narras tus lamentos y nos transcribes a ti misma diluyéndote y muriendo de tristeza… esa mórbida poesía de la transformacion y la muerte…Escribe sobre tus pensamientos negros porque parece que te hace falta documentarte mas sobre la salud mental. Anda, “echale ganas”.

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  8. Rocio13/7/11

    No, no. Qué defícil es entender y más aún explicar esta situación tan terrible por la cual atraviesa nuestro ser. No creo que sea ni un mal ni una enfermedad ni que haya curas ni hechizos que te saquen de estas. No sé qué se puede hacer en esos casos. Mi sugerencia suele ser acopañar o dejar estar solo según se necesite, eso sí tener los ojos abiertos y el corazón predispuesto.

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