25 de abril de 2012

¡Sí señor, de los huevos!

LILYMETH MENA -.

Conforme madura uno y se vuelve mas consiente de la vida y de sus cosas, hay hechos de tu pasado que pueden indignarte, sorprenderte e incluso avergonzarte. Desde luego no faltaran aquellas acciones de las cuales podamos sentirnos bien y hasta orgullosos. 

En cuanto a lo que se refiere a la crianza, ya se trate de la propia o del como lo ha hecho uno como padre, la cosa esta difícil.

Uno crece rodeado de lo que nuestros padres son, de su imagen, gustos, creencias; con el paso del tiempo, la adolescencia y la separación, escoges con que te quedas y que eliminas de todo lo que recolectaste de ellos. Siempre queda esa opción. 

Igualmente cuando te toca hacerla de padre, induces e inculcas, queriendo o sin querer, todo lo que tú eres a tus propios hijos. Por mucho que en tu rabiosa juventud hayas jurado mil veces que jamás educarías a tus hijos como tus padres te educaron a ti.

Cuando te das cuenta, pues la rama del árbol ya está muy torcida.

Yo por ejemplo crecí viendo corridas de toros con mi padre, partidos de tenis, box, y un poco de americano. Crecí escuchando música clásica, las grandes arias, un poco de boleros y demasiadas películas americanas.

Me gusta la tauromaquia, la fiesta brava como le decimos en México. Me declaro fan. 

Aunque entiendo la razón por la que muchos la encuentran bestial, que ejerzan su derecho a manifestarse en contra, y se expresen del modo en el que lo hacen.

Al igual que entiendo la homofobia, el antisemitismo, el racismo, la guerra de géneros, y cualquier forma de repudio e intolerancia, aunque no la comparta.

Me imagino que todos tenemos por igual, el derecho de darnos baños de moralidad y hacernos los puritanos cuando nos convenga; que ataquemos a unos para proteger las creencias de otros, que ejerzamos alguna forma de violencia (así se trate de usar la lengua como espada), para escudarnos de quienes nos sentimos ofendidos; sin pensar que al hacerlo somos intolerantes también. 

Como soy una persona de lo más simple, yo me limito a nunca ponerme del lado de ningún bando pues ambos tienen razones de peso para luchar por lo que creen que deben defender. Pues ambos creen estar en lo justo.

Sin embargo. 

Una persona que se declara contra la tauromaquia, si de verdad estuviese consiente de lo que dice, no debería usar zapatos de cuero, comer carne, beber leche. Y debería evitar ingerir o consumir cosas como píldoras de cartílago de tiburón, miel, huevos, carteras de piel, chaquetas de cuero, ni fragancias o jabones exóticos con ámbar gris.

No me importa como mataron a esta res, pero mis zapatos son preciosos, ¿acaso no combinan perfecto con mi vestido?

Me tiene sin cuidado si a las vacas o a las gallinas las vuelven locas con hormonas para dar leche o huevos día y noche, son alimentos básicos, además mis hijos necesitan beber leche y los huevos saben muy bien con mi café. 

Necesito el cartílago de tiburón para mis acabadas rodillas. Ya que al tiburón tengan que desprenderle el cartílago mientras sigue vivo pues ¿a mi que?, eso es cosa que debe preocuparle al tiburón.

Esta perfecto que se casen los gays entre ellos y que adopten si quieren, mientras ninguno se me acerque por que le parto la cara.

Y esto me ha venido a la cabeza por todo el embrollo que ha causado que el Rey de España ande por ahí cazando elefantes.

Me confunde un poco, que les indigne tanto que su rey mate a esos animalitos que desde luego provocan una enorme simpatía, pero no les moleste mantener a la familia real y todo ese circo costosísimo para su nación; que atrasa además a su sociedad si la comparamos con las mas vanguardistas.

Digo ¿Quién tiene rey en estos días?

Pero no quiero verme intolerante, como aquellos que se la viven defendiendo a los toros de lidia con el alma, y hasta andan por ahi quitandose la ropa, pero gritan a viva voz que desean que al torero se le cuelgue de los huevos. ¡Si señor, de los huevos!

8 comentarios:

  1. No puedo tirar la primera ni la última piedra, y por cierto que tu escrito, lleno de honestidad y aplomo, deja caer unos cuantos ladrillos sobre mis hombros. Al menos creo haber empezado ese poco transitado camino de reconocer la inconsistencia de muchos de nuestros discursos. No se puede defender un flanco políticamente correcto y esconder tantos otros bajo la alfombra. Hay aspectos donde sí alzo la voz con toda la claridad que puedo y es para atacar toda forma de racismo (aunque muchas veces me he descubierto planteando una especie de racismo invertido) toda forma de clasismo (algo que envenena la convivencia en mi sociedad), la violencia contra mujeres y niños, y el aprovechamiento que se hace de las personas más débiles.

    Adhiero con un abrazo a tu voz disidente, que usualmente nos hace ver la realidad con otra cara.

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  2. Por cierto, que sigan existiendo reyes y nobles y grupos privilegiados a estas alturas de la historia es algo que va contra toda forma de convivencia fraterna e igualitaria. No hay que darle más alas a esos bueyes.

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  3. Es difícil entender la tauromaquia desde acá. Y como lo planteas es difícil defender nuestra forma de vida. Descalzas y hambrientas defenderemos a los toros. Valiente tu escritura. Tampoco me gustan los reyes.

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  4. A mi no me gusta la tauromaquia. Pero no por eso creo que deba ser vegetariano. Creo que una cosa es sacrificar a una res para el alimento y otra hacerla sufrir con los picadores, banderilleros, hacerle perder sangre, provocarle un daño neurológico para luego matarla de una estocada para la diversión de unos cuantos cientos. Por eso cuando un toro coge a un torero mi simpatía está del lado del animal, pues éste actúa en defensa propia y guiado sólo por el instinto.
    Lo de los reyes es otro cantar.
    Estuve indagando sobre la figura de la monarquía porque me parecía tan obsoleta que quería saber su origen auténtico. Al parecer éste se remonta a la época en la que el ser humano se convirtió en sedentario y tuvo que repartir las tareas y las tierras. La tribu elegía al que los había guiado y liderado hasta llegar hasta el valle o el asentamiento para que siguiera al frente de ella. Luego, avanzando los siglos y milenios, en los repartos de tierras y luchas tribales, vino el quítate tú para ponerme yo, las dinastías, las prebendas, los marquesados (que no eran sino soldados crueles que premiaban con tierras en las marcas limítrofes del reino) etc. Y cuando la iglesia hizo su aparición, lo hizo en perfecto maridaje y comercio con los reyes, así que éstos empezaron a reinar "por la gracia de Dios"
    Pero es que estamos en el S-XXI, carajo.
    Hoy, y desde que la guillotina afeitó algunas cabezas, existen las repúblicas. Y si bien el sistema republicano no es el perfecto la monarquía desde luego tampoco lo es. Y sobre todo, en una democracia auténtica, no es de recibo que el hijo de un presidente, por el mero hecho de serlo, tenga el derecho de ser presidente a su vez, y luego su hijo también. Le guste o no al pueblo. Pues eso es lo que pasa en una monarquía. Por la gracia de Dios.
    Un excelente relato Lilymeth. Entretenido y que revuelve conciencias. Un abrazo.

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  5. Un escándalo descomunal se armó con este asunto!! Demasiado, demasiado.. demasiado! Yo también considero que lo errado pasa por el lado que vos señalás pero una vez más.. como ganado vamos todos por el mismo lado riendo y rabiando por lo mismo, lo superfluo cuando lo que hay que atacar-cambiar es otra cosa! Eso, eso mismo! A buen entendedor pocas palabras, ya sabes.

    Muy sincero y divertido, saluditos!

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  6. Son numerosos los temas puestos sobre la mesa, pero me quedo con la honestidad de la escritora y la cordura de los comentarios.
    Bajo ninguna circunstancia puedo estar contra el maltrato animal, pero visto desde la óptica de la escritora, no existe consecuencia en nuestra forma de ver el mundo. Y aunque sólo comiera hierba o pétalos sería igual un asesino de la naturaleza. No hay escapatoria.

    Notable reflexión.

    Saludos cordiales.

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  8. Recuerdo mucho un reportaje hara cosa de quince años, en donde sacaban imagenes de como se mataban a las vacas en los rastros. En algunos a golpes, en otros con choques electricos poco efectivos que tenian que repetirse varias veces hasta que la res estuviese bien muerta.
    Mas cercano, hace unos tres años cuando aun veia yo algo de televison abierta. Vi imagenes en un noticieron en donde se repetia lo de los palos en los rastros, en paises como Peru y Guatemala. Seguramente no hay nada mas efectivo que un golpe bien dado en la cabeza.
    Supongo entonces y me queda la moraleja, de que lo importante es comer carne, usar zapatitos forrados por ternerita o chancho, chaquetas de cuero, siempre y cuando no vea ni sepa como llegaron a mi o como fueron obtenidos.
    Y tener siempre presente en mi mente que es cosa de supervivencia y no de ver quien es el mas fuerte.
    Saludos y gracias por comentar ¡¡

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