9 de abril de 2014

La poesía como destino


PABLO CINGOLANI.-
 
Todas las noches me amarro al palo mayor de la misma nave

Ese es el sueño que me sacude, entre guerras y tempestades, y me despierta ese día
En ese muelle y ese amanecer cuando los niños, todos los niños, victoriosos
Tienen pan y amparo

Sueño, no dejo nunca de soñar. El sueño arrecia, el sueño me inunda y me anuncia
El fin de los prejuicios y de la maldad, el renacer de esa virtud y de esa luz
Que sepultan la oscuridad

Y los niños, esos mismos niños, se alzan y respiran en la pura dicha
De la libertad, la libertad sin horizontes. Al final de mi sueño
Siempre hay un faro errante. Siempre es una estrella, la que me guía.

1 comentario:

  1. Pan y amparo para todos los niños, la esencia misma del sueño, al lado de la cual todo lo demás parece irrelevante.
    Un abrazo fuerte, amigo Cingolani.

    ResponderEliminar

*