Un discreto capitán, hoy falso profeta, gobernaría Brasil


Ricardo Ballón

Lialdia.com / Ricardo Ballón / Maryland/ 10/23/2018 – Brasil O maior país do mundo, fue la manifestación repetida del orgullo nacional de sus ciudadanos por ser el coloso de Sudamérica, por su brillo en el deporte más popular en el planeta, el fútbol a nivel mundial, y por la espectacularidad de su Carnaval de Río; paradójicamente podría ser gobernado por el personaje más ridículo y retrógrado del mundo, un ex capitán de poca monta, con propuestas sanguinarias de orden y represión, un vulgar retrogrado.

Los medios de comunicación, aquel perro guardián de la sociedad (Lazarsfeld) ha mordido a la democracia, hoy es un pitbull que sólo obedece al amo. La desconfianza es general, los medios de comunicación han perdido la objetividad y la neutralidad, han asumido la manipulación y la parcialización, a esto se suman las redes sociales manejadas con total irresponsabilidad y escaza solvencia por el público en general y todo puede pasar.

La caída de la Santa Iglesia Católica, la excomulgación de la teología de la liberación y los escándalos de pederastia, posibilitan la invasión de las sectas evangélicas inventadas en los EE.UU., sectas fanáticas que se apoderan de las zonas más pobres y vulnerables de la población, donde ofertan ilusiones para no sufrir, mientras alienan a la población con prejuicios y juicios anacrónicos. Este fenómeno se ha hecho presente en la actual elección de Brasil y ha desequilibrado la balanza a favor de un falso profeta, Jair Bolsonaro. 

Brasil, el país más grande de América latina, podría ser gobernado por un político de baja calaña, de formación mediocre, y carente de valores. Un político de bajo perfil, Jair Bolsonaro, quien irrumpe sorpresivamente la contienda electoral y se ubica en primer lugar en la primera vuelta de los comicios brasileros, con grandes posibilidades de ganar las elecciones en una segunda vuelta y convertirse en el presidente de esta nación sudamericana.

El escenario lo han montado los grandes medios de información y las sectas milagreras, que cuentan con una gigantesca red de televisión y radios, aparte de escenarios donde ofertan milagros a los pobres ingenuos. La materia prima han sido los errores del populismo, autodenominado socialismo del siglo XXI, errores amplificados por los grandes medios de comunicación, encargados de convertirlos en escándalo y causar el repudio de la opinión pública, mientras las prósperas sectas religiosas se encargaban de demonizar a los movimientos populares; este goteo lento se ha convertido en una inundación de proporciones, que hoy comienza a dar resultados.

La expectativa siempre es mayor que la realidad, y los gobiernos populistas que despertaron grandes ilusiones de cambio en las aspiraciones de la población, sobre todo de los sectores más empobrecidos, causaron decepción y frustración con sus desatinos continuos y la presencia de la corrupción que no desapareció. Hecho que los medios masivos de información supieron canalizar y convertir en un arma letal de desestabilización, tal es así que gran parte de la masa electoral se encontró con que no sabía lo que quería, pero sí lo que no quería, dando la posibilidad a políticos desconocidos, con un buen empujón mediático, posicionarse en los primeros lugares, para sorpresa de todos y miedo de muchos, sobre todo para quienes vivieron las sangrientas dictaduras castrenses del pasado.

La ultraderecha brasileña acrecentada, muestra el riesgo que corre la democracia parlamentaria en el mundo entero. América Latina como la vieja Europa están pasando por este proceso de regresión al pasado, con el peligro del resurgimiento de regímenes de sistemas autoritarios y excluyentes, represivos en extremo, como lo fueron los regímenes de Hitler, Musolini, Stalin o Franco, o los regímenes dictatoriales creados por Henri Kissinger, durante la presidencia de Richard Nixon, ideólogo del Plan Cóndor, que posibilitó la presencia sanguinaria de dictadores como Augusto Pinochet en Chile, Rafael Videla en Argentina, Hugo Banzer en Bolivia, Paraguay se caracterizó de ser una especie de finca para su clase dominante, gobernada por el dictador, general Alfredo Stroessner. Uruguay cuidó las apariencias y la dictadura tuvo el nombre de gobierno cívico militar, bajo la dictadura de Juan María Bordaberry. En Brasil prevaleció una tradición dictatorial conservada desde el dictador Castelo Blanco, con largos años de terrorífica represión, sobre todo en el régimen dictatorial de Emilio Garrastazu Médici.

El olor a muerte que despide la democracia en el patio trasero de América, se confirma con el asedio de las grandes aves de rapiña en disputa, Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin, quienes no dejan de ser la mano invisible del mercado y de los conflictos políticos, son los macro agitadores sociales, en río revuelto ganancia de pescadores.

EE.UU. apoya la victoria de la ultra derecha de Brasil, recolonizar el patio trasero le es importante, ya tiene Argentina bajo su dominio, sí logra una victoria en Brasil, le será fácil tomar Venezuela, terminar de desestabilizar Bolivia, con lo que podría eliminar a los organismos de integración de la región, reposicionar la Doctrina de Seguridad Nacional y tomar medidas preventivas para frenar la penetración de China o de Rusia. Henry Kissinger afirmaba que: “Al lado que se incline Brasil, se inclinará toda América Latina”.

¿Quién es este oscuro personaje de nombre Jair Bolsonaro?

El sexagenario personaje es un discreto militar de reserva, quién no pasó de capitán, de formación castrense, defensor de la dictadura de 1964 a 1985, carente de un discurso ideológico de contenido, que en sus declaraciones utiliza expresiones homofóbicas, machistas y racistas, reafirmando su tendencia de ultra derecha, diputado del Partido Progresista, por siete periodos, es un parlamentario conocido por el uso de las redes sociales donde alcanzó notoriedad e influencia. Militó en nueve partidos políticos desde 1989, este año, 2018, se afilió al Partido Social Liberal.

Identificado como nacionalista y conservador, defendió a la dictadura de 1964, apoyando la tortura como práctica legítima, se declaró contrario a los derechos LGBT, declaraciones que le ocasionaron condenas judiciales.

Votó por la destitución de Dilma Roussef, además de hacer un homenaje al torturador de la Presidenta, un coronel de nombre, Carlos Alberto Brilhante Utra, jefe del Centro de Operaciones de Defensa Interna, institución encargada de ejecutar las torturas.

Declaró a la revista “Veja”, que la dictadura de Augusto Pinochet, que asesinó a más de 3.000 personas y exilió e hizo desaparecer a más de 200.000; que el dictador chileno debió haber matado a más gente (2, diciembre, 1998)

Puso al ex presidente del Perú, Fujimori, como un “modelo” a seguir, por su intervención con la fuerza militar a las instituciones judiciales y al poder legislativo.

Declaró en el programa “Camera Aberta” (1999) que estaba a favor de la tortura, que la democracia era “una mierda” y que si fuera presidente cerraría el congreso ese mismo día.

En sus diferentes declaraciones afirmó que la dictadura fue una “época gloriosa en el Brasil” que fueron “20 años de oreen y respeto” (periódico Folha de Sao Pablo).

En una entrevista al diario Zero Hora, en febrero de 2015, este diputado afirmó, que no creía justo que hombre y mujeres recibieran el mismo salario, porque las mujeres al embarazarse tienen una licencia de maternidad, lo que perjudica la productividad del empresario.

En una entrevista con la revista Play Boy (junio, 2011) firmó que sería incapaz de amar a un hijo homosexual. Un tiempo atrás, 2002, afirmó: “Sí veo a dos hombres besándose en la calle, los voy a golpear”, afirmando además estar orgulloso de sus prejuicios.

También ofendió a los indígenas en el parlamento, manifestó que hay en Brasil “indios hediondos, no educados, que no hablan nuestra lengua” y sin embargo posen el 12% de las tierras brasileñas y hacen “lobby” en el Congreso Nacional. El consejo de Derechos Humanos consideró discriminatorias sus expresiones y que hería el espíritu de la constitución brasileña.

Se estrelló contra las poblaciones negras diciendo: “yo estuve en un quilombo, el afro descendiente más ligero allí pesaba siete arrobas, no hacen nada, creo que ni para procreadores sirven ya, más de mil millones de reales al año se gastan en ellos.

En declaración al periódico Opcao de Goias, afirmó que los militares en Brasil “están desaparecidos”
No sé cuál es la adhesión de los comandantes, pero si van a reducir el efectivo de la Fuerzas Armadas, es menos gente en las calles para hacer frente a los marginales del MST, de los haitianos, senegaleses, bolivianos y todo lo que es escoria del mundo, ahora que están llegando los sirios también. La escoria del mundo está llegando a Brasil como si no tuviéramos demasiados problemas para resolver.

Jair Bolsonaro. 

Otra promesa que hizo fue la de terminar con el financiamiento público a las ONGs, “Pueden estar seguros de que si llego a la presidencia de la República, no va haber dinero para las ONGs”.

En junio de 2016, se abrió un proceso en su contra, en el Consejo de Ética de la Cámara, por su apoyo al crimen y a la tortura, proceso representado por el Partido Verde, pero apoyado en la inmunidad parlamentaria manipuló la situación, evadiendo cualquier sanción legal.

En una intervención en la Cámara de diputados, Bolsonaro expresó: “que no violaría a la diputada, María do Rosario, porque ella no lo merece”, fue sancionado con 10.000 reales por el Superior Tribunal de Justicia. (15 de agosto de 2017)

Algo que sorprende es que la rígida justicia brasileña, que participara en el golpe de Estado a Dilma Roussef, y posteriormente encarcelara al ex presidente, Lula da Silva, inhabilitándolo para participar de las elecciones presidenciales, por presunción de malos manejos económicos; paradójicamente, esos mismos jueces, sean tan contemplativos ante el extraño enriquecimiento, del escandaloso diputado, quién de 2010 a 2014 incrementó su patrimonio en más de un 150%, con más de dos millones de reales en bienes (de acuerdo a declaraciones hechas al Tribunal Superior Electoral). El inmaculado parlamentario adquirió, entre otras propiedades, dos casas en la zona de Bara de Tijuca, Rio de Janeiro, una por un valor de 500.000 y la otra por 400.00 reales.

Jair Bolsonaro, un oportunista sin moral ni lealtad, salvo a sus apetitos de poder, que cuando militar lo llevó, entre otras cosas, a buscar oro ilegalmente junto a otros militares bajo su mando (Folha de Sao Paolo). Sí políticamente transitó por varios partidos, en su vida personal se casó tres veces, ahora predica a favor del modelo de la familia tradicional, buscando afinidad, con esta apariencia, con las sectas evangélicas, administradoras de castigos y pecados. Siendo católico, se afilió al Partido Social Cristiano, montando un show bautismal ejecutado por un teatral pastor en Israel, para lograr un aura mesiánica en su venta de imagen como el salvador y lograr el voto de los enceguecidos evangélicos del Brasil.

Es sorprendente el crecimiento en la intención de voto que logra el desquiciado ex capitán, en los dos últimos años tenía sólo un 15 por ciento, pese a los 28 años como diputado, en los cuales presentó sólo tres proyectos de ley, en julio, subió a 17 por ciento, el 22 de agosto, Datafolha señalaba un 22 por ciento. El 6 de septiembre sufre un atentado, hay quienes piensan que fue fabricado para evitar los debates, en los cuales, dadas sus limitaciones cognitivas, corría el riesgo de perder; después del publicitado atentado, sólo logra incrementar ligeramente su votación al 24 por ciento, quince días después sube dos puntos más, de julio a septiembre su incremento es de 9 puntos porcentuales. De pronto, a escasos días de las elecciones aparece con el 41 por ciento; ya en las urnas logra el 46 por ciento de los votos válidos, para sorpresa de todos.

Para el sistema establecido, la irrupción de los gobiernos populistas en América Latina, fue una situación por demás preocupante, tanto para la burguesía local como para los intereses internacionales de la potencia del Norte.

El ejército, por sus excesos dejó de ser una alternativa, entonces del uso de la fuerza militar pasaron al uso de la fuerza de los medios de comunicación.

La iglesia Católica, baluarte del cambio social con sus políticas tercermundistas en los años setentas fue neutralizada internamente; esa corriente fue excomulgada, pero ahora, la en otrora poderosa Iglesia Católica se halla herida de muerte por los actos de pederastia en su seno. Estos hechos son la oportunidad de darle la estocada final, sus adversarios están en eso, sus medios de propagación masiva no sólo hicieron leña del árbol caído, están haciendo un incendio de proporciones. El espacio dejado por los grupos de base que predicaban la teología de la liberación, está siendo ocupado rápidamente por las exaltadas sectas milagreras y su gigantesca red de televisiones y radios.

Para que se dé la posible victoria de Bolsonaro, el escenario ha sido preparado con mucha antelación, el libreto tantas veces repetido ha logrado convencer a la población de que el país está desquiciado por la corrupción y la demagogia, que el causante de todos los males es el arribo al gobierno del Partido de los Trabajadores, que el resultado es un país en crisis, con una inseguridad ciudadana alarmante, con un alto índice de criminalidad, presencia del narcotráfico, sobornos, revueltas de las minorías sexuales, tolerancia a la homosexualidad, degradación de la mujer al extraerla de sus roles “tradicionales”. A esto se suma el escándalo de la operación Lava Jato, en el que miles de millones de dólares fueron robados de las arcas públicas, por políticos poderosos y ricos hombres de negocios, que ahora se delatan unos a otros para evitar largas sentencias en la cárcel. Y el desastroso gobierno del vicepresidente golpista, Michel Temer.

De acuerdo a este plan, el desorden producido por la irrupción en el poder de las turbas plebeyas, quienes rompieron la hegemonía de la clase dominante y sus capas medias subordinadas, causó en la ciudadanía pánico y en estas clases privilegiadas odio, y así se fijó la necesidad de restaurar el orden subvertido.

El drama fue que la derecha en ese momento concurrió con seis candidatos a las elecciones, y ninguno obtuvo más de un cinco por ciento.

Los empresarios y toda la clase poderosa brasileña, que antes se apartaban del ex capitán, por encontrarlo vulgar y chabacano, decidieron cruzar la línea por un gobierno liberal, no por nada cada que gana un sondeo, la Bolsa de San Pablo también sube.

Ahí se da la aceptación de un inescrupuloso y transgresor, capaz de infringir las normas y emplear las armas más sucias y sanguinarias, Bolsonaro.

El ex capitán elige como compañero de fórmula al general retirado, Antonio Hamilton Morau, un reaccionario de origen indígena, que se cree blanco y plantea “blanquear la raza”, afirmó en declaraciones que “Brasil está lastrado por una herencia producto de la indolencia de los indígenas y del espíritu taimado de los africanos”, este par de cómplices podrían ser la reencarnación de las viejas dictaduras de los años sesenta, ya sin las armas castrenses, supieron envenenar a la frágil población con su nueva artillería mediática.

La burguesía tradicional y gran parte de la clase media, aterrorizada en este escenario dejaron su distancia con la política ocupada por los sectores populares, y de pronto irrumpieron apoyadas por los grandes medios de información hegemónicos y las sectas evangélicas.

El ex capitán vendió una imagen de Mesias, apareció bautizándose en las aguas del río Jordán, en mayo de 2016; la piadosa escena de Bolsonaro sumergido en las aguas donde fuera bautizado Cristo, fue masivamente propagada por los medios de estas sectas. En los miles de templos de estas sectas evangélicas, sobre todo en la favelas, donde la Iglesia Católica ha perdido presencia, los pastores han satanizado a la izquierda y a los líderes populares, la victoria del falso profeta, Bolsonaro, estaba consolidada mucho antes de las elecciones.

Otro personaje de apoyo fue Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal de Reino de Dios, que cuenta con una cadena de medios a muy poca distancia en poder que la Cadena O´Globo; la poderosa secta cuenta además con más de seis mil templos en todo Brasil. Las sectas religiosas evangélicas fueron las encargadas de satanizar a las iglesias de base del tercermundismo, dos años de prédica para misioneros estadounidenses les valía por dos años de servicio militar, el Baticano cayó en el error de abandonarlas.

En estas elecciones también se verá la derrota del Papa Francisco y la Iglesia Católica brasileña; es una especie de historia de una muerte anunciada del Amazonas, es la derrota y la frustración de la gente que luchó por un mundo mejor; el populismo a nombre de la izquierda postergó el cambio soñado y sabe Dios cuando tendremos otra oportunidad de hacer un mundo mejor, una tierra prometida para todos.

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Ricardo Ballón: Escritor y literato, nacido en Bolivia, con Estudios en Ciencias de la Comunicación (Universidad Católica Bolivia), y estudios en Comunicación política. CEBEM- COMPLUTENSE.

*Artículo publicado originalmente en Long Island al Día (liandia.com) 23/10/2018

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