Escribir en prensa


Miguel Sánchez-Ostiz

Los sábados, muy a primera hora, era el día del artículo para el domingo en el Diario de Noticias de Navarra, en una sección que titulé hace más de veinte años «Y tiro porque me toca». Lo dejé hace unas semanas, cuando acabó octubre, después de más de mil artículos, que se dice pronto. Estaba muy cansado, deprimido, vaciado, harto del estercolero nacional y de comentarlo como si estuviera atado a él sin remedio. Pena, me han dicho los lectores. Imposible explicarles los motivos de mi deserción.

Empecé a escribir en prensa en 1977, en el diario Egin, hasta que, enseguida, prescindieron de los colaboradores que no éramos de la cuerda. Seguí haciendo reseñas de libros en la revista Punto y Hora, creo que hasta que volaron la redacción. Pasé a Tribuna Vasca con artículos muy literarios hasta que se cerró ese medio. Enseguida apareció Navarra Hoy, donde escribimos durante años unos cuantos envenenados ya de esa escritura urgente, dardesca, intimista a ratos, –Javier Eder, Ignacio Aranaz, Romera… fueron años dichosos–… A mediados d los ochenta empecé a colaborar con El Correo Español–El Pueblo Vasco (así se llamaba entonces) y estuve varios años hasta que me harté de los caprichos de jefecillos mediocres. No recuerdo cuándo empecé en el Cultural de ABC con reseñas de libros y algún artículo literario de más fuste, opinión luego y hasta Blanco y Negro, pero aquello estaba condenado a terminar mal, por mucho que se arrastrara durante años, como así fue, aunque, como me dijo la Berasategui, el trabajo me diera mientras tanto «para comprar tabaco»… También se me dijo que no podía cobrar más porque vivía de las tierras de mi familia… ignoro qué Registro de la Propiedad habrían consultado. Tuve una sección durante años en La Nueva España, de Oviedo, que me vino muy bien para darle un giro a mi estilo y hacerlo menos solemne y más disparatado (a ratos). En 2002 empecé en Diario de Noticias, de Navarra. Imagino que entre una cosa y otra, más colaboraciones en revistas y encargos de ocasión, pasarán de los dos mil artículos, tal vez bastantes más. No me ha dado por contarlos. Algunos los he reunido en libros misceláneos que en algún caso funcionan como dietario (por ejemplo, el de la imagen publicado en 1987). Creo que si he escrito lo que he escrito, ha sido por haber comenzado a hacerlo en prensa.

Ahora mismo no tengo dónde escribir y como le comentaba hace un de días De Diego Medrano, me ha entrado el mono porque esa escritura urgente del periódico envenena, engancha, hables de lo que hables, del fiemal, de lo visto, leído, sentido, del manicomio a cielo abierto en el que vivimos… Veneno, ya digo, auténtico veneno.

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Publicado originalmente en el blog del autor, Vivir de buena gana (17/12/2022)

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