Estamos perdiendo el Amazonas


Ruidosamente hacia el abismo, en Belém hubo pleno consenso entre Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, para evitar que la selva tropical más grande del mundo, ya muy degradada, se convierta pronto en una sábana. Dos de los países que, según el informe de Global Forest Watch, ocuparon los tres primeros lugares en pérdida de bosque tropical primario durante el año 2022, estaban ahí presentes: Brasil y Bolivia. Los discursos y la bella foto al final de la Cumbre han ido otra vez por encima de todo y de todos. Nos falta el aire, también ayer sufrimos un incendio en el Parque Tunari.

Hay pausas en la vida. Entre hechos y hechos, entre palabras y palabras, hay una separación, hay momentos vacíos, espacios y tiempos incalculables.

La revelación, fruto de una etimología, no necesita que nadie le vaya quitándo el velo a la realidad. Desnuda lo es desde que ingresamos al antropoceno. Es apocalipsis. ¿Alea iacta est? “La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento/La respuesta está flotando en el viento”, cantaba el juglar de Minnesota.

Aire de fiesta, Urkupiña le sigue a las Fiestas Patria, luego vendrá septiembre mes de la que fue K’ocha Pampa, fiestas y conflictos deberían ser declarados patrimonio de Bolivia. Jiwasa, decía en buen aymara un director de cine que nos dejó demasiado pronto. Y nosotros seguimos así, a fuerza de chicoteadas y tragos fuertes, a fuerza de mentiras y despelotes.

Respirando aun la decepción de Sucre y el humo del llamado progreso.

Maurizio Bagatin, 09 de agosto 2023
Imagen: Francisco Goya, Fuego en la noche, 1794

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