Cuatro generaciones en Bella Flor de Pucara




Delicia, cual nombre de primicia y de muchos años. Tienes todas las primaveras que no entran en un solo sueño, son el sueño que una sola vida no sería suficiente para narrarlo.

Cuanta verdad en el orgullo del Peralta cuando iba de pueblo en pueblo haciendo conocer a todos que él venía de Bella Flor de Pucara. Altivo frente a todas las adversidades de la vida, humilde en enfrentarlas. Un cuento que encierra y reúne toda la historia, las champas guerras y la preparación del muk’u, el runasimi de una dulzura cruel y fecunda.

Hoy es la sonrisa de la niña Delicia que se reflejaba en el agua del Jatun Mayu, es la flor que marcaba cada paso de la niña Delicia, su antiguo juguete de madera y la tierra que ardía bajo el sol de septiembre. Es la belleza del olvido que recuerda, la belleza de la memoria que olvida. Es el tiempo y son las arrugas, la degradante erosión y el canto del jilguero, el profundo silencio de la noche. Es la violencia y el estupor de lo vivido.

Mil palabras que buscan el retorno, la eco, la señal que transmite y transfiere el ayer con la mirada a la cuarta generación.

Maurizio Bagatin, septiembre 2022
Fotos: Doña Delicia y las cuatro generaciones en Bella Flor de Pucara

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