9 de diciembre de 2019

Loco de mierda


Al gato Limón

Loco de mierda, salvaje, gran putas, hijo del demonio, cicuta
Si no estuvieras aquí, ¿qué haría solo conmigo mismo?
¿Qué haría solo con mi soledad? Loco de mierda, rebelde
Reventado, hijo del viento, fuego, fuego endiablado
Que me muerdes, que me amas y me hostigas
que me hablas todo el día, todo el día
Me hablas en siete lenguas, en arameo, en hebreo, en irakí
Me hablas en maya, en quechua, en búlgaro y en bengalí
Dime, sin vos, ¿qué cosa fuera? ¿Qué sentiría más que dolor?
Loco de mierda, absurdo, genio demente, desadaptado, rey solitario
Kan de Antaqawa, delirante, acuciante, interrogante, feliz.

Pablo Cingolani
Antaqawa, 8 de diciembre de 2019
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1 de diciembre de 2019

La belleza de las piedras

Pablo Cingolani




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29 de noviembre de 2019

La primavera de nuestro descontento


Jorge Muzam

Primero fueron los chicos secundarios del Instituto Nacional saltando la valla del Metro de Santiago. Los primeros valientes desafiando el acorazado sistema chileno, ese emblema mayor del neoliberalismo mundial.

Luego fue la calle, la gente simple, los Bartleby de Arica a Punta Arenas que dijeron basta. Y no solo dejaron de hacer su trabajo rutinario, sino que se pusieron el pañuelo al cuello y salieron a marchar, a llenar las alamedas, a devolverle a patadas los gases disuasivos a la policía. La muchedumbre alegra sus días y noches cantando los himnos de esta gran ocasión: "El baile de los que sobran", "El derecho de vivir en paz", "El pueblo unido jamás será vencido", y "Bella Ciao" por supuesto. Trompetas por la Alameda. Zampoñas en Tarapacá. Acordeones en Chiloé. También salieron las sinfónicas a la calle a dar el réquiem a las iglesias antes de ser quemadas. No aparecen entre la multitud más banderas que la mapuche, una que otra anarquista, escasas chilenas. Ante otros emblemas la poblada se muestra intolerante. Los grandes medios graban desde kilómetros de distancia, camuflados en alguna torre, porque si se acercan los ajustician a patadas en el culo por mentirosos y rastreros.

En la calle la policía anda descontrolada, a ratos superada, disparando como quien derriba patos de feria. Y luego los milicos apaleando al pueblo, a la multitud, a los más lentos, a las mujeres, ancianos y niños.

Una imagen se superpone, un símbolo, el perro Matapacos, un quiltro negro con pañuelo rojo sin más pedigree que la calle, la supervivencia, el estar en cada protesta, y siempre del lado de los pobladores, gruñéndole a la policía, a la milicada, al privilegiado.

Los medios de comunicación ofrecen una cura de espanto. Tratamiento Ludovico a domicilio. Los jerarcas no ceden. Los radicales tampoco. Es lucha de clases de última generación, fratricida, hasta las últimas consecuencias, "o si no pa qué", es la consigna de los más jóvenes. El cadáver de Marx observa perplejo. Bakunin sonríe. La juventud suma medallas de Primera Línea. Esquivar un balín es ya una proeza, inutilizar un guanaco, abollar una tanqueta.

El resentimiento que aceita el motor de la historia goza de buena salud. Millones de caballos de fuerza en las calles. Espolonazos reiterados al castillo de naipes que sostiene el neoliberalismo, esa utilería circense, manga de rubios emburbujados, doctorados en estafas múltiples bendecidos por la Casa Blanca.

Chile se adelanta a los tiempos. Es el festín de los sin miedo, los indisuadibles, la morenada explotada que saborea porotos con riendas para sobrevivir al infortunio. Una consecuencia inmediata: los chilenos han vuelto a conversar, en cada mesa, en cada barrio, se revisiona la estructura del Estado, ya sin respeto alguno por la verdad bíblica del neoliberalismo. Tampoco se habla de socialismo. Solo de justicia, de redistribución, de acabar con el abuso de una elite aprovechadora, enferma de codicia.

En la calle prosigue la fiesta de la revolución. Los jóvenes son naturalmente alegres y contagian a los adultos. La ronda del descontento es transversal. Las abuelas dan su bendición desde las casas, aplauden con orgullo, hacen sonar cacerolas.

El gobierno juega la única carta que le queda: el desgaste del descontento. El lumpen es su mejor aliado, los carteles narcos, las mafias, pues saquean y destruyen a vista y paciencia de la policía. Y los grandes medios confunden, como diciendo, era mejor lo que había hace 40 días. 

Se ha convocado a Fouché a palacio.

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Imagen: The Clinic
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25 de noviembre de 2019

El dolor


El dolor, ese aguijón
Nos distancia de los dioses
Ellos no saben
Porque no padecen

Es fácil morir
Es fácil la muerte
Lo difícil es encontrarle
Sentido a la vida
Es recorrer la vida
El dolor, esa luz
Es el camino
Donde la encuentras

No hay atajos
No hay dudas
No hay otra
Que enfrentarlo

El dolor, ese claror
Todo lo cura
El dolor, esa osadía
Todo ilumina
El dolor, esa virtud
Todo lo guía.

Pablo Cingolani
Antaqawa, 5 de noviembre de 2019

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Bolivia al día

Miguel Sánchez-Ostiz

Inquieto por las informaciones contradictorias que me llegan de Bolivia y las noticias que leo, que no es lo mismo. 29 son muchos muertos, uno lo es. Es lo que llevamos en un mes de bronca, movilizaciones y medidas políticas sobrevenidas poco claras y autoritarias y revanchistas sin recato. Ahora mismo solo la urgente convocatoria de elecciones con garantías de limpieza puede dar legitimidad al gobierno provisional y difuminar la impresión de un peculiar golpe de estado. Lo dice Carlos Mesa que ha postulado a la presidencia y no es porque él lo diga. Carlos Mesa, que ya fue presidente de Bolivia en un momento que parece olvidado. Entonces, en 2003, tenía detrás el telón de fondo de la Guerra del Gas que dejó más de 60 muertos en El Alto, donde ahora mismo la pugna callejera sigue y como entonces los masistas que apoyan a Evo Morales intentan que no bajen camiones de combustible a La Paz. Resultado entonces: Sánchez de Lozada, el Goni, dejó su dimisión en el Congreso y escapó a EEUU. Resultado ahora: 6 muertos, por el momento. Otros masistas apuntan a desconvocar movilizaciones y pactar y regresar al trabajo. Durante años he oido que Mesa, además de soportar un cúmulo de movilizaciones en su contra por parte del Mallku (a quien ahora mismo se lo oye poco o nada) y de Evo Morales, dimitió por flojo: por negarse a meter bala a las movilizaciones. La derecha se lo echaba en cara con desprecio. De lo que que he conocido, hablo. Al margen de las elecciones, ignoro cómo se puede salir de esta espiral de violencia popular y gubernamental. Ponerse en el papel de un tribuno espartaquista desde lejos es fácil, no hay riesgo alguno, pensar las cosas que te conciernen, a ti y a los tuyos en lo cotidiano, en un barrio bloqueado con la música de fondo del grito y los cachorros de dinamita, es más complicado.

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Publicado originalmente en el blog del autor, Vivir de buena gana (20/11/2019)
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Bolivia...



(…) Si los hermanos/ Se cansan
De oír las palabras que oyeron siempre...
Sui Generis: Para quien canto yo entonces


Bolivia…

En el cuerpo,
Fue un golpe.
Seco. Feroz.

En la mente,
Un severo
Despelote.

En el alma,
Es infinito
El desgarro.

Es trepidante
El dolor.

Pablo Cingolani
21 de noviembre de 2019
Escrito en la página 126 de Historia de Mayta de Vargas Llosamientras volaba por La Paz en el teleférico verde.


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15 de noviembre de 2019

Breves de la chamusquina

Miguel Sánchez-Ostiz

* «¡La Biblia ha vuelto a Palacio!», exclama la presidenta de facto boliviana... Malo, con que dentro del Palacio Quemado estén la Constitución y las leyes, basta y sobra.

* Es la «Justicia Divina» lo que dice uno de los golpistas más activo que le mueve a actuar... peor.

*En Bolivia, como en todas partes, golpes son los que dan tus enemigos, lo tuyo es siempre movimientos de salvación de la patria.

* Sedicioso es el que no se suma a los golpes: justicia al revés (España, 1936).

* La expresión «ir de cacería» referida a enemigos políticos revela un auténtico ánimo de reconciliación nacional.

* Amenazar al mensajero con enchiquerarlo si se aparta de la verdad oficial sirve para sentar las bases de la libertad de expresión e información.

* No es necesario aportar pruebas de lo que se dice cuando se trata de mostrar lo que el público quiere ver o de reforzar aquello en lo que ya está convencido y quiere oír... En otros momentos eso mismo se llama echar bencina a la hoguera.

* En Bolivia, tierra de fraternidad y de mucho hermano y hermanito, Caín también anda suelto: «¡Sé mi hermano o te mato!», decía Chamfort.

* Mientras tratemos entre miembros de nuestra propia clase, no somos clasistas, porque nadie sospechoso escucha nuestras burlas y desprecios.

* Racismo, racismo...eso es siempre cosa del otro, de blanco, del indio, del negro, del cholo... las fraternales expresiones indioemierda o choloemierda están reservadas a tenidas entre iguales o a desprecios de arriba a abajo.

* No hay indecencia o crueldad que no se haga virtud gracias a los aplausos del público.

* Lo decía un amigo: los doberman no están obligados a estarte agradecidos por muy bien que les des de comer.

* Sugerir: en Bolivia significa algo muy distinto a lo que por aquí se entiende. Basta leer los anuncios que se publican en prensa a la caza de morosos o estafadores.



*** Sobre la imagen, de Juan Quisbert, tengo que decir que o mucho me equivoco o ese edificio histórico nunca tuvo que derribarse.
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13 de noviembre de 2019

Poema


Viejas promesas desechas
Se empolvan en atriles
Son palabras tempestuosas
Fáciles de olvidar, de matar
Todas las palabras lo son

Tambores de guerra
Temores que resuenan
¿No has comprendido
que el peor de los dolores
es no comprenderlo?

Vas ciega en un mundo de ciegos
Y no hay faro que ampare
No hay muelles donde descansar
Sólo la voz raspada de los muertos
Sólo su voz que nadie escucha

Temblores, temblores que acechan
Bajo la sombra de un molle, alguien
Llora… llora en silencio
El peor de los dolores
Es no comprenderlo.

Pablo Cingolani
Antaqawa, 5 de noviembre de 2019

Imagen: Nina Simonovich

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