Poema robado


Memorial de la puna fue el último libro publicado en vida por el escritor jujeño Héctor Tizón (falleció en 2012). Es un libro tan pero tan potente que por momentos abruma con sus honduras. Escribí sobre el mismo en otro texto que pueden leerlo aquí: 


Resulta que lo estaba releyendo, otra vez. Soy devoto de las relecturas, no de una relectura. Y releyendo por sexta, séptima vez, andá a saber, esta obra conmovedora de aquel que volvió universal a Yala, su morada, tuve el amoroso impulso de robarle sus palabras y componer con ellas un poema que transcribo aquí:



Aquí se puede vivir sólo contemplando las montañas y el cielo.

Aquí está el hombre frente a la naturaleza en su destino más elemental.



Aquí me quedaré, con estas piedras edificaré mi casa,

y no regresaré jamás a vivir en la ciudad,

entre una multitud que no llegaré a conocer nunca.



El agua entre las montañas, el verdor de estos angostos valles,

la llovizna que, aparentemente, hace más triste los otoños;

y así será hasta que se cumpla mi destino.



Tampoco escribiré más,

ahora me doy cuenta más claramente

que escribía porque la vida no me bastaba.



Ahora sé también que no basta con escribir,

hace falta un destino.



Héctor Tizón


Sobre el poema no diré nada porque siento que lo dice todo. Lo que sí diré es que lo hago firmar a Tizón porque cada palabra es suya (combiné extractos de sus textos Frontera abajo y Otoño en las lagunas cuando llovizna, incluidos en Memorial…) y porque, en vida, además de un escritor extraordinario, él fue también abogado y juez y cuidado me regañe desde el más allá …no, no creo, no creo que don Héctor me niegue la dicha de jugar con eso que tanto amamos -las palabras- y rendirle así, con el poema robado, un merecido homenaje a su memoria.



Con gratitud y admiración,

Pablo Cingolani
Antaqawa, 22 de septiembre de 2026

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