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Mostrando entradas de octubre, 2014

La gran calabaza

ROBERTO BURGOS CANTOR -.
Resulta interesante mirar en conjunto las tiras de dibujos animados de los periódicos. Clasificarlas por los personajes que las encarnan: hombres, mujeres, niños, animales. Sus temáticas según la época: las travesuras de Daniel, la imaginación desbordada de Calvin y su tigre de trapo.
Es de suponer que el motivo que las mantiene, por años, ocupando espacio, cada vez más mezquino y más caro en la prensa, tenga que ver con la necesidad de un respiro, alentar una sonrisa en medio de los catástrofes cotidianas y las adversidades del horóscopo.
Desde los años en que concluía el bachillerato me aficioné a Charlie Brown de Schulz. Carlitos como lo han traducido. Se decía que era una historieta para intelectuales. Y como otras pocas no concluía el episodio en los tres o cuatro cuadros de la tira. Sus personajes encarnaban los miedos, esperanzas, dificultades, inseguridades y los escenarios de la época. El béisbol, la música, el siquiatra, las vacaciones, el enamoramien…

Dubois, letra que con sangre entra (tercera parte y final)

CLAUDIO RODRÍGUEZ MORALES -.
Habíamos dejado al tal Emilio Dubois Morales sentado en una banquillo en el patio de la cárcel (recordémoslo: aventurero de origen francés, de mostachos y barba puntiagudos, radicado en Valparaíso, acusado de robo, intento de robo, injurias graves y homicidios), con restos de puro entre los dedos, dándole la espalda a una muralla de ladrillos del antiguo Almacén Central de Pólvora (perdón, ese detalle es nuevo, agreguémoslo), justo en esos segundos (¿rápidos?, ¿lentos?, sólo él habría podido precisarlo pero no le alcanzó el tiempo) en que sentía (¡y vaya cómo!) las balas del pelotón de fusileros perforando su cuerpo hasta desvanecerlo delante de decenas de espectadores.
A diferencia de otros fusilamientos, los cronistas consignaron una muerte inmediata, sin necesidad del tiro de gracia. Previniendo el eventual sentimiento de simpatía hacia el condenado –alimentando por rumores como el desaparecimiento de un supuesto testigo clave que iba a declarar en su fav…

Tabaco y ron

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.
Jaime Luis, luego de contarme de Cristos nuevos, preste y misachico, el Gran Poder, la cárcel de Palmasola, pavimentar la cancha de juegos del penal del Abra, solidaridad con los privados de libertad y más, enciende cohetes metálicos, acomoda las mechas como para dinamitar el universo, y revienta la noche para despertar a los achachilas del frío que nieva en el Tunari. Luz que sube vertical hacia el silencio, explosión y de nuevo el silencio; parece, si los hay, que los espíritus de la montaña, del aire o de la lluvia no dejaron de soñar. Al ruido le sucede sólo humo. Me gusta, dice el cine de Coppola, el olor de pólvora en la mañana.
Jaime Luis persiste en su imaginación del sonido. Narra de un pronto septiembre, donde nacerá su Cristo, y los bronces de las bandas, cuatro bronces ya, en estruendo de carnaval, anunciarán el nuevo mesías que trashuma las calles libre de clavos y madero, flotando en una cruz irreal, surreal, que igual a Magritte tiene co…

Los ratones

ROBERTO BURGOS CANTOR -.
Nadie pensaría que en tiempos de búsquedas y proyectos ambiciosos haya personas que se dediquen a los menudeos de la miseria.
Es terrible, en la perspectiva ética y política, constatar que si: entre los empeños virtuosos se cuela la ratonera salvada del incendio o las cucarachas que soportan bombas.
A medida que se avanza en las conversaciones para acordar el final del conflicto armado, se vislumbra que la dificultad mayor no estará en convenir reformas, entrega de armas, incorporación a la política sin tiros; sino en ilustrar a los colombianos sobre las múltiples causas de nuestra violencia, en la necesidad y justicia de acabarla, y desalojar de los corazones, odios, dogmas, la codicia por los bienes mal habidos, los privilegios, los anidamientos de la venganza.
Si se logra lo anterior, es decir una comprensión de nuestra realidad razonable y actual, acabaremos por entender que la paz es un ideal social colectivo. Rebasa entonces la atribución, de manera exclu…

Plaza Constitución

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.
A marchas forzadas, saliendo de Lima, atravesando Bolivia otra vez, hacia Buenos Aires, entre el chas chas del tren y el frío, Juan Pablo mira por la ventana del vagón comedor. Este viaje, desde Oruro hasta Villazón, no es viaje sino pesadilla. Noche insufrible; por las ventanas rotas penetra el hielo. No se puede dormir. De refilón ojea el exterior, siempre parece que hay agua, un lago sin término, cerca y en lontananza, y montes que semejan islas. Dormita, despierta, mira, piensa: los urus, pero no veo plantas de totora, no veo chozas, por qué tanta agua, será la inundación, se habrá inundado. Rostros cetrinos de nativos con los ojos cerrados le hacen creer que viaja por Mongolia, otra vez la estepa, a una hora de Ulan Bator. Pero en Mongolia veo los caballitos al trote, o las moles de los yaks que en sí parecen construcciones. El correo del zar, Miguel Strogoff, la altura impide que se bombee suficiente sangre al cerebro. Se marea, delira, cree que …

Las historias mueren como moscas

GONZALO LEÓN -.

ME QUIERO SUICIDAR, dijo el auditor con una voz gitana, y la conductora del programa, contestó: No lo hagas. Y él hizo caso: colgó el teléfono, cerró la llave del gas y dejó a su mujer tirada en la cama, como si fuera un cuerpo inerte. Salió a la calle y vio a la gente transitar por las calles y en ese transitar vio su vida, la de su mujer, la de ambos. La gente que caminaba como hormigas era la vida en común. Pensó en una posibilidad: detener ese tráfico de gentío con la esperanza de detener el tiempo. Con esa intención se detuvo en una esquina y con ambos brazos en alto comenzó a gritar: Deténganse, tengo una bomba. El gentío siguió su camino sin prestarle atención, a lo más lo miraban con extrañeza, como si fuera un loquito entre tantos que hay por las calles de cualquier ciudad. Dedujo entonces que, cambiando la expresión de su rostro, la actitud de la gente cambiaría, así es que gritó con el gesto severo: Deténganse, soy una bomba. Pero ahora la extrañeza fue reemp…

Lecturas de Domingo

GABRIEL PRACH -.
Ella leía a Navokov. Yo luchaba por continuar mi lectura de Carver contra el peso de mis párpados. La tarde era calurosa y en esa esquina de la biblioteca se formaba un arco que casi la ocultaba del resto del público. Allí el calor era peor pues el aire casi no circulaba. Pese a lo anterior, ella leía a Navokov, y tenía en su mano derecha un lápiz de grafito que usaba para subrayar algunos párrafos que meticulosamente copiaba en una libreta que extrajo de un bolso marrón que colgaba de una silla. Lo que me inquietaba era tener la conciencia de que jamás sabría los párrafos que a ella tanto le interesaban. Un misterio inquietante dando vueltas mientras Carver se revolcaba en las observaciones banales de los amigos de su actual mujer. Yo levantaba la vista de mi libro y le dirigía rápidas miradas para no ser sorprendido, sin embargo ella estaba tan abstraída de su lectura que no se percataba de mi observación. En su mano izquierda llevaba un par de anillos. Ninguno e…

Simplemente desgarro

PABLO CINGOLANI -.
para M.M
a Pablo S, que acaba de partir in memoriam.
Busco paz al fondo de la quebrada. Es un lugar agreste, (casi) salvaje. No hay ruidos de coches, no hay carteles que te impongan nada, no hay señal de teléfono móvil, no hay basura. Sobre todo eso: no hay un gramo de basura. No hay ni una pizca de desperdicio humano que demuestre lo que somos: una sociedad que consume y vomita, una sociedad desechable, que se arroja a sí misma en una botella de plástico sin ningún mensaje adentro: ni siquiera auxilio pedimos.
Voy a los cerros o voy al fondo de las quebradas, sobre todo por eso: por no ver basura. Camino y camino, subo y subo, viendo cómo voy dejando atrás el horror; primero verdaderos y asquerosos basurales sin vergüenza, pudriéndose y pudriéndonos a simple vista: ver la basura, ver la clase de basura que botamos, me habla, me grita la clase de insensatez y de desprecio que nos domina. No hay ninguna magia en la basura: es pura mierda pura, es imposible encontrar bell…

Cuarenta y cuatroavo anuncio

RODRIGO VERDUGO PIZARRO -.
 A Nelson Toledo Vergara "en sus bolsillos duerme la ceniza del día" Matías Rafide

Espectro morado y corpulento
Te ponen pañales, y acequias
Y no es un tributo, es un encargo
Pero tu solo quieres beberte la sangre de los jardineros
Huyen los vasos de los que tienen los ojos vacíos
Un vaho de purgatorio se adensa como almohada
Y recostado nos miras, señalas el castillo de vómitos
De donde viene la crisálida a atenderte
¿Que melodía quieres escuchar hoy?
¿Que vigilia quieres vencer en el pan?
¿Que reliquia quieres que rebose de tus dientes?
Corrían ranas por las acequias
Las acequias reflejaban el cielo de la tarde
Hay que hacer barcos de papel para que vayan junto a las ranas
Es un agua tibia la que corre por la acequia
Todo lo que existe y todo lo que no existe quiere cubrir al cielo
Hijos míos temed por vuestras mitades
Yo temo por mi mitad
Pero hay un reencuentro que quiero evadir en la ceniza
Un vaho de purgatorio llega en las tardes
La crisálid…

Y yo me iré…

PABLO CINGOLANI -.
Y yo me iré y me llevaré las montañas en el alma Y yo me iré, me iré profundo, donde las grietas no puedan atraparme Pero me iré, y tan hondo, que ya no sabré de abismos, ya no sabré De esos árboles que como catedrales se treparon a mis brazos Ya no sabré de esa sal que cicatrizó mis penas, sal de invierno Que me hizo feliz, ya no sabré ni siquiera de mis huellas
Porque si me voy, ni mis huellas quedarán, ni mis pasos Ni mis manos labradas en el hielo del Katantika, ni mis loas a tanto cerro Ni nada que no se parezca a irse, a dejar de estar, a partir
Y me iré, porque me iré al fin, y me seguirá mi sombra y nada más Y me iré pero la nieve de la cumbre seguirá allí Y la piedra bendita de mi camino seguirá allí
Y si me voy y no vuelvo, la piedra, el cielo, la luz De estas montañas, seguirán por mí, seguirán aquí.


Imagen: Paso hacia estancia Katantika (Bolivia)

Viejos sin bastón

ROBERTO BURGOS CANTOR -.
No es nada nuevo para la sensibilidad contemporánea, si es que queda o acaso es algo, que muchos pretendan estremecerla o llamar su pasmada atención mediante el propósito deliberado de desconcertar, escandalizar, y a veces agredir. Estas acciones del desconcierto, el escándalo y la agresión, muchas veces son erráticas, o se apoyan en apariencias acuñadas por un periodismo de superficie, encantado con los estereotipos. Así en un medio del cual se afirma que produce y distribuye drogas, no faltará una instalación con platillos brillantes de polvo blanco que sus visitantes no sabrán qué hacer con él, si no es talco. Si es una comunidad atemorizada y dolida por estudiantes desaparecidos, se verá un cajón fúnebre con libros maltratados. Parecería entonces que la realidad sin un símbolo aprestigiado por su supuesto estatuto artístico, no es discernible.
De las últimas travesuras, una ocurrió en Londres. El artista Jack Chapman pidió a los padres que no llevaran a su…

Con las manos en Massa

GONZALO LEÓN -.
Hasta agosto del año pasado Sergio Massa era intendente de Tigre, la ciudad que alberga uno de los pocos deltas que hay en el mundo, junto al Nilo y al Mississippi. Como es de imaginar, Tigre es un lugar turístico, de esparcimiento en donde no sólo porteños (queda a una hora de capital) sino también turistas se escapan para pasar un fin de semana o una tarde. La gracia del delta es que uno pasea en embarcaciones pequeñas, medianas o grandes: las primeras, por lo general, son de los lugareños o de aquellos que tienen una cabaña o casa; resulta imprescindible porque allí las avenidas son ríos, las calles, arroyos, y las embarcaciones, autos o taxis. Pero no todo es el delta, también hay una ciudad donde está la intendencia y una cancha en donde el equipo homónimo juega cada dos semanas en la primera división del fútbol argentino y del que Massa fue presidente.
¿Pero qué sucedió hace poco más de un año? El en ese entonces intendente tenía un pasado: fue jefe de gabinete d…

Clío

CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT -.

Inicia Heródoto de Halicarnaso este su Primer Libro de la Historia con el relato de las causas que llevaron a la permanente disputa entre griegos y asiáticos.
Dicen los doctos de entre los persas que los fenicios tuvieron la culpa. Llegados a Argos y terminada su venta de mercancías, secuestraron mujeres, entre ellas a Io, la hija del rey. Luego la llevaron a Egipto. Esta primera injuria no fue aclarada, ni hubo disculpa. Entonces los griegos asolaron las costas fenicias, a Tiro, y robaron a Europa. Así se zanjaba el asunto, mas los griegos continuaron con su venganza y tiempo después, ocupando la Cólquide, se llevaron consigo a Medea, hija del rey de los colcos.
Esta historia de rapto de mujeres, como inicio de las contiendas históricas que plagaron aquella parte de Europa y amplia región del Asia, tiene connotaciones míticas aunque también reales. La mujer como constructora, o destructora, de la sociedad. Jugando un papel pasivo en apariencia mas de p…

Treintaiochoavo anuncio

RODRIGO VERDUGO PIZARRO -.
A mi Tía Silvia Pizarro Silva
“y el cielo es más azul que el apocalipsis
donde sudan las estatuas de mármol”
Luis Mizòn


La nodriza les saca la tierra de encima a los peces
Ha llegado la noche como un perfume sacrificado
Lo que siempre se anhelo al lado de una lámpara
Olas de tierra y olas de mar como nuestras lecciones
Ayer una muchacha se iba a casar
Un crepúsculo más grande devoraría la isla
Ganaríamos una muerte de frutas podridas
Las olas de mar empezaron a entrar en las olas de tierra
Las muchachas no pudieron casarse
Pero el alba si fue extraíble del animal
Consta esto en cada centella, y empuñadura
Nuestra esperanza es en lo extraíble
Bajo las centellas ganaríamos una muerte de frutas podridas
Las muchachas no pudieron casarse
La llave se prometió a si misma como la primera noche del mar
Y ella que dice, ella que no se pudo casar, que ella hable ahora:
“Yo levante sola esa estrella, mi misión en mi sombra celeste
El desierto nunca estuvo en mi mudez
Era m…